Desgraciadamente perdimos otra vez en casa, y la herida se va haciendo más grande. Le podemos echar la culpa Guzmán y al equipo de todo el torneo que no se ha jugado nada bien; pero ayer simplemente Guzmán poco pudo hacer ante tantas adversidades que se presentaron. El equipo siento que dejó todo en la cancha, y me disculpan a los que dicen que los jugadores no corren, ayer terminaron muertos en la cancha.
Los primeros 12 minutos del partido, Tigres empezó como no lo había visto en todo el torneo. Fue tan grata la sorpresa que me pregunté a mi mismo si era el mismo equipo de todo el torneo. Se tenía posesión del balón, Atlas no estaba haciendo nada, se generó una muy buena jugada que Acuña no pudo definir, se veía muy participativo Everton. Pero llegó una irresponsabilidad del “Gringo” Castro que deja al equipo en la cancha con 10.
Después de la expulsión, Guzmán tuvo que mover todo su parado en la cancha, para suplir la salida del lateral derecho. Tuvo que realizar un cambio obligado, porque cuando te expulsan a un defensa, es arriesgadísimo jugártela así, y más cuando apenas comienza el partido. Para mí, hizo un cambio inteligente al sacar a Acuña y meter a Israel Jiménez. Toledo no es lateral, por lo que no lo podías dejar en esa posición, y ¿a quién sacar? No puedes sacar a Itamar y dejar a Acuña como único punta, es chaparro y con muy poco cuerpo. Y no puedes sacar a tus dos volantes, Everton y Lobos, que eran los que te estaban generando peligro.
Guzmán cuidó la defensa, y esta se estaba comportando muy bien, era uno de los mejores partidos de la defensa. Guzmán apostó por cuidarse atrás y aprovechar la velocidad de Itamar, Everton y Lobos para un contragolpe. Y después se le viene abajo otra vez su estrategia cuando Atlas hace ese golazo. Se tenía que volver a replantear la táctica, porque Atlas se iba a tirar atrás y el contragolpe ya no serviría de mucho.
A lo mejor lo único que se le puede recriminar a Guzmán, es que ya en el segundo tiempo, abajo en el marcador, tenía que ser un poco más ofensivo. Era obvio cómo Atlas se iba a cuidar muy bien atrás, y Tigres tenía que ir por el empate, aunque tuviera un hombre menos. A lo mejor no quiso arriesgarse tanto atrás, y empezó el segundo tiempo igual que el primero. Tigres tenía el balón, pero no podía generar peligro ante el fútbol ratonero y efectivo del Atlas.
Ya para la mitad del segundo tiempo, viene la mala suerte y la debacle del equipo. Casi al mismo tiempo, se lesionan los dos volantes que son los que generan fútbol al frente. Y tuvo que gastar sus dos últimos cambios, en cambios obligados por lesión. A lo mejor Guzmán se tardó en realizar cambios, pero ¿qué hubiera pasado si se lesiona Lobos o Everton y ya no había cambios? Tendríamos todavía menos jugadores en la cancha.
Tigres no dio un buen partido, eso es obvio. Pero creo yo que se presentaron circunstancias que fueron muy difíciles de levantarse. ¿Cómo puedes trabajar si un jugador tuyo se hace expulsar al minuto 12? ¿Si tus dos mejores hombres en la cancha salen lesionados? ¿Que tus tres cambios fueron obligados, uno por expulsión y otros dos por lesión? ¿Y que tu defensa por fin se planteó bien y te hacen un golazo?
Sí, equipos se pueden levantar de situaciones adversas como una expulsión. Pero, ante tantas situaciones adversas, es muy difícil levantarse. Y aún así, Atlas no fue ampliamente superior a Tigres; Atlas hizo gol y Tigres no. Tigres estaba haciendo un mucho mejor partido que Atlas, y ganó bien, pero creo yo que tuvieron mucha suerte de su lado.
Entiendo que otra derrota de local duele mucho, yo también soy Tigre y sé lo que se siente. Pero del partido de ayer, ¿qué se le puede recriminar al equipo? Si el equipo iría bien, estoy seguro que mucha gente entendería las circunstancias del partido. Pero cómo hoy la herida es tan grande, cualquier golpe duele. Claro que el torneo es malo y en eso si podemos criticar cualquier cosa, pero del partido de ayer, yo no le cargo la culpa a Guzmán ni al equipo.
Fotos | Mediotiempo














