El surgimiento de un ídolo

André-Pierre Gignac se convirtió en el mejor anotador en la historia de los Tigres y ganará una estatua en el Estadio Universitario

He estado hablando con un amigo y discutiendo cómo un jugador puede convertirse en un ídolo del fútbol. Me dijo que era necesario marcar goles, ganar títulos y pasar un buen rato en el club para honrar la playera. Sin embargo, es importante decir que no siempre ser un maestro de la pelota es suficiente. Un ídolo de verdad necesita mucho más que eso.

Sobre todo, es necesario tener carisma, una cualidad intangible que hace que los fanáticos lo admiren aún más. Y eso la afición de Tigres lo entiende muy bien: el francés André-Pierre Gignac, actual número 10 del club mexicano, es un verdadero ídolo. La conexión entre los fanáticos y el jugador fue inmediata, como me dijo el aficionado Juan Carlos Martínez. «Es una persona simple y carismática», así se definió al francés por quienes sienten los colores azul y amarillo en el corazón.

Contratado por Tigres en 2015, Gignac completó cuatro años en suelo mexicano. Durante este período, ganó cuatro ligas mexicanas (2015, 2016, 2017, 2019), tres Campeón de Campeones (2016, 2017, 2017) y una Copa de Campeones (2018), lo suficiente para darle el estatus de ídolo.

En un solo torneo, André-Pierre Gignac recibió tres balones de oro. Además, la admiración de la afición aumentó aún más al convertirse en el mejor anotador en la historia de Tigres, alcanzando el objetivo histórico de 105 goles contra Pumas en la tercera jornada de la Liga Mexicana. Un día para permancer en la memoria de muchos aficionados.

Foto: Pepe Macías/Archivo Personal

Hoy, no hay duda de que el francés se ha vuelto unánime entre los fanáticos. “Se toma en serio al equipo, siempre se preocupa por marcar goles y complacer a los fanáticos. Todos sentimos un gran afecto. Además, Gignac tiene muchas habilidades para hacer goles. Es una referencia en el equipo”, dice Erika Castillo, fanática de Tigres y fiel admiradora del jugador francés.


¿Quién no recuerda el fervor de su primer gol contra el Internacional por la semifinal de la Libertadores en 2015? ¿O la emoción de su primer hat-trick contra Chiapas ese mismo año? ¿Y cómo podemos olvidar los clásicos regios de 2017, cuando marcó un total de cuatro goles (dos en el partido de ida y dos en el partido de vuelta) contra Monterrey en los cuartos de final de la Liga Mexicana?

De hecho, hubo innumerables momentos que pueden considerarse notables no solo en la vida profesional del jugador francés sino también en los recuerdos de todo buen fanático.

Como resultado de sus triunfos y fruto de una personalidad inigualable, la directiva de Tigres anunció, el 10 de agosto, que la estrella será honrada con una estatua en la puerta uno del Estadio Universitario. El trabajo, que aún no tiene previsión de inicio, está a cargo del escultor mexicano Cuauhtémoc Samudio, que tiene más de 50 años de experiencia en el área.

Por lo tanto, no hay duda de que Tigres entiende exactamente lo que Gignac significa para el club. Y los fanáticos son testigos de todo esto. Para las generaciones futuras, se reconocerá quién fue y qué representa André-Pierre Gignac para los Tigres y su afición. Las victorias y los logros fueron y siguen siendo importantes, pero el homenaje de exhibir una estatua en el Estadio Universitario significa una verdadera relación de amor y profesionalismo digno de ambas partes.