Grandeza de papel

Hace ya tiempo llegue a una conclusión que Mario Castillejos dijo en su programa de radio. A este Tigres lo hemos sobrevaluado, pensando que tiene un «equipote» y se comporta como un equipo común y corriente.

Los títulos respaldan a la institución, que en vías de ser una de las mejores del país apuesta a buenos jugadores, pero ¿Realmente lo son?

¿Es Enner Valencia y Eduardo Vargas los mejores «killers» de la Liga MX? ¿Es Hugo Ayala o Carlos Salcedo el mejor central de México?

Quizá donde pongamos duda es en los casos de Nahuel Guzmán, André Pierre Gignac, Rafael Carioca y algún otro, pero ¡Parenle de contar!

¿Hace cuando Tigres no hace una compra fuerte (Quitemos a Salcedo y Diego Reyes de la ecuación) que venga a realmente fortalecer al equipo?

Nuestras últimas incorporaciones fuertes fueron los Quiñones (Luis y Julián) y ya.

Es cierto que la U de Nuevo León ha creado su «granja de jugadores». Que compra y presta a equipos necesitados y que en determinado momento los repesca, pero de eso no se mantiene un club.

¿Miedo a invertir? ¿Miedo a dar el siguiente nivel? Eso se demuestra en la cancha. Un equipo ciclado, que juega a lo mismo, que los rivales ya lo saben leer y con la única variante que algún día alguien salga con la mente iluminada.

O cambiamos la fórmula para traer una nueva camada de jugadores que reimpulsen lo que necesita el equipo o seguiremos navegando en aguas cálidas, pero sin destino.