El rayado que un día seremos

Por : Abimael Espinoza

Twitter : @abimael

El hipotético y estúpido análisis de cómo un día todos seremos un rayado cualquiera.

Sin duda alguna las peores épocas del club están mucho muy lejos de nuestra presente realidad. Hablar de descensos pareciera haber sido sólo una horrible pesadilla de un pasado poco documentado y la charla de las “catastróficas” finales perdidas inunda nuestras incomparables mortificaciones cada semestre.

Algunos podrían decir que se están haciendo bien las cosas, que el club está progresando y creciendo. Pero mientras Tigres se convierte en una institución seria, estable, ambiciosa y empieza a consolidarse como uno de los innegables equipos “grandes” de la liga, la afición por su parte ha caído en la fatídica metamorfosis que nos convertirá en la afición de rayados.

Debemos ser realistas y reconocer que aún estamos lejos de tan trágico final, pero seguramente en este momento ya te atormenta la duda del por qué le puede ocurrir algo tan frío a la afición más caliente de Norteamérica. Y la respuesta es que no lo sé. Así como tampoco sé por qué existen los impuestos, el cáncer o las chivas.

Pero parece ser un camino sin desviaciones o retorno, y confío en que quizá, y solo quizá, el hecho de estar conscientes nos pueda ayudar a resolver el problema en alguna parte de nuestro futuro más próximo. Dios nos libre de tal epidemia en nuestra tribuna, pero creo que ya hay suficientes síntomas del virus. Un día todos seremos un rayado promedio.

Somos tan diferentes, pero con cada torneo lo somos menos. Fuimos la afición que llenaba todos los juegos, ahora la garantía son solo los de liga. Eramos la afición que apoyaba en las buenas y en las malas, ahora se abuchea en uno que otro empate. Eramos la afición que coreaba y aplaudía los cambios, ahora de pronto escuchamos rechiflas.

Todo se puede justificar en el derecho que tenemos de un mejor espectáculo y mejores resultados. Pero un día fuimos la única afición que verdaderamente sabía de fútbol, ahora queremos echar al técnico por ganar una final con el camión atrás. Un día respaldábamos jugadores hasta verlos triunfar, ahora los queremos correr por hacerse expulsar.

Es verdad que aún tenemos sobre-demanda de abonos y todavía no le reclamamos a la directiva por no traer un refuerzo bomba, pero el virus de la abundancia ya está haciendo de las suyas, y sin duda alguna, quizá más tarde que temprano, nos convertiremos en la afición de rayados. Tal vez sólo nos falta el estadio.

Los verdaderos inconformes cambian el mundo, los posers sólo dejan de pagar el abono.

Pero de clima y de fútbol no me crean nada.