No me arrepiento de este amor

«¿Cómo arrepentirme, Nahuel? Si nos has llevado a lo más alto, si nos has devuelto la fe en el amor».

Por: Omar Méndez Castillo
@Omarmca

La mezcla adecuada entre cumbia y mate, de sangre caliente, de look despreocupado, con la boca floja, la voz en alto, siempre al centro, seductor y altanero, ese es nuestro Nahuel Guzmán.

Habrá quien no simpatice con él, quien lo reviente, quien haya dudado más de una vez y también, quien le haya agradecido y dedicado unas cuantas , provocador de las mejores y peores exclamaciones, Pero ¿qué no acaso así es el amor?[ 

«Tiendo a arrancarme de tu piel, de tu mirada, de tu ser, yo siento que la vida se nos va y que el día de hoy no vuelve más» (cantaba Gilda,considerada la reina de la cumbia argentina), una cumbia convertida en oda al amor prohibido, a la locura producida por ese encuentro entre dos, como si habláramos de aquello que nos duele, que nos cuesta pero que vale la pena. Así, descrita y tarareada ha sido la estancia de Nahuel en Tigres.

Un líder imperfecto, humano, de esos que fallan y luego vuelven a fallar, caen en algunos baches, luego entra en rachas buenas, pero siempre presente, al menos ya son cien partidos, seguidos, ininterrumpidos, de estelar. Pensado como el villano de algunos juegos y el héroe en otros, pero siempre en el pensamiento, en la boca, en la prensa.

«También lo llaman portero, guardameta, golero, cancerbero o guardavallas, pero bien podría ser llamado mártir, paganini, penitente o payaso de las bofetadas» dice Galeano sobre la posición del arquero, ¡Aquí le llamamos Patón! Guzmán escenifica el personaje deseado de muchos niños, con guantes en manos, uniforme dispar con el resto,  siendo mal perdedor, pero gozando de cumplir un sueño.

«Y entre un te quiero y te quiero
 vamos remontando al cielo
 y no puedo arrepentirme de este amor
».

¿Cómo arrepentirme, Nahuel? Si nos has llevado a lo más alto, si nos has devuelto la fe en el amor.