A razón de nuestras raíces

Por – Jaime Garza

Twitter – @JaimeGarza94

A diferencia de otros deportes, el fútbol cuenta con el aliciente especial de llevarse bien con la melancolía. Equipos que en su historia han ganado poco o nada, tienen sus tribunas llenas partido a partido, alentando siempre a razón de una ilusión sin fundamento. Durante muchos años, Tigres fue un ejemplo claro de todo esto.

¿Por qué le vas a ese equipo?, preguntaban siempre, con los ojos bien abiertos tras escuchar que soy hincha de un club con más de veinte años de sequía, vecino, ademas, de otro que parecía hallarle gusto a la victoria. ¿Por qué irle? Aún no lo entiendo, y sin embargo, no hay día que no le agradezca al de arriba por tan maravillosa imposición.

Un sabio alguna vez describió a Tigres como un sentimiento, tenía razón. Los vestidos de amarillo, enfundan el alma de aquellos que prefirieron el grito de gol en tiempos de home run. Es convivir con ese abuelo que no conociste y darle un último abrazo a tu viejo. Ser de Tigres es algo incomparable, verdad de Dios.

Esta pieza va a razón de nuestras raíces. Es para aquellos héroes de cartera flaca que la aguantaron como millonarios y nos pusieron en el mapa. Ustedes rompieron la barrera que dividía la fantasía de la realidad, y hoy que uno de nuestros guerreros se suma a los cielos, merece no ser olvidado.

Que en paz descanse, Osvaldo Batocletti