La suerte de tenerlos

Por : Jaime Garza

Twitter : @JaimeGarza94

Es cierto, estamos lejos de ofrecer nuestro mejor fútbol. El accionar de Tigres confunde a tal grado que en ocasiones volvemos a poner sobre la mesa el tema del ‘’aguante’’, como buscando vencer el sólido argumento de quien nos critica. Sin embargo, con todo y esto hicimos 37 puntos, llegamos a la final de la CONCACAF y avanzamos a semifinales cuando parecía que todo se desvanecía. Algunos hablan de suerte, yo no creo en ella. ¿Entonces?

En San Nicolás habita el mejor plantel del balompié azteca. Ningún otro equipo puede darse el lujo de dejar en la banca a jugadores como Eduardo Vargas o Enner Valencia, y Tigres lo ha hecho en repetidas ocasiones. Podrá gustarnos o no, pero es una realidad que pocos pueden refutar. Menciono esto para no ser injusto con el grueso del plantel, pero mi enfoque tiene nombres y apellidos; se llama Nahuel y se apellida Guzmán, se llama André-Pierre y se apellida Gignac.

Malos partidos los tiene cualquiera, ganarlos a pesar de ello es raro, pero también pasa. No obstante, en Tigres esto se ha vuelto tendencia en los últimos encuentros, algo que merece ser señalado para mal, claro, pero también es digno de análisis. Porque en él encontramos que aunque nos pateen mucho, contamos con un portero dispuesto a equilibrar la balanza. Aunque generemos poco o nada, tenemos a un delantero que se inventa una o aprovecha el temor fundado en el rival.

Cuando niños, nuestros ídolos eran casi siempre los porteros y los delanteros por ser quienes salen en las portadas principales, poniendo la firma final. En Tigres tenemos estupendos defensas, mediocampistas, volantes y hasta director técnico, pero nuestros pilares son estos héroes infantiles que siempre mantienen viva la esperanza.

No tenemos el mejor fútbol, pero tenemos a Nahuel Guzmán y a André-Pierre Gignac. No sé ustedes, pero a mí me alcanza con ellos para ilusionarme.

Foto | Tigres Oficial