La pasión no se mancha

Por : Jaime Garza

Twitter : @JaimeGarza94

Se acabó la espera. 20 veinte días hablando siempre de lo mismo, sonriendo con amigos pero por dentro cautelosos… ansiosos porque el arbitro dé inicio a los 90 más importantes de nuestra historia, y también algo nerviosos porque la derrota estará al alcance de cualquiera.

Antes de continuar, quiero regresar un poco el casete y escribirle a ese niño que se enamoró de Tigres sin imaginar lo que viviría. A él le digo que se aguante la chicana del 2003 y del 2005, que 8 años después volveremos a coincidir en la liguilla y caeremos de nuevo. Se colará una Copa y otra eliminación más en 2016, pero en 2017 la suerte cambiará. Primero con media docena a domicilio, luego con una Copa ultrajada en esa casa que nos construyeron.

Estamos a un paso de quitarles el último dulce que les queda y materializar la paternidad. El primero de mayo, pase lo que pase, será una fecha memorable para el fútbol regiomontano. Sin embargo, de ganar, significaría un giro de 180 grados a nuestra historia.

Los Tigres del mañana deberán enseñarse a querer al equipo más allá de las Copas, será nuestro deber guiarlos por el camino del bien. También, en caso de perder, debemos seguir con la camiseta tatuada en el pecho, recordando que estos colores nos acompañaron en la cuna y lo harán en el cajón.

Somos herederos de un amor forjado por guerreros, y a nombre de ellos debemos vivir esta final sin permitir que el marcador manche la pasión.