En derrota o en victoria

Por : Jaime Garza

Twitter : @JaimeGarza94

Es verdad, no estás. Lo vi ante Morelia y lo constaté contra Puebla. Una mala tarde la tiene cualquiera, pero tú no eres cualquiera. Evidentemente no estás, André. Es difícil aceptarlo previo a los 90 minutos más importantes de nuestra historia, esa que pules con pinceladas doradas cada que la pelota reposa en tus pies. Sin embargo… ¿quién me quita la ilusión?

Muchos me dijeron que un jugador como tú jamás defendería la amarilla con azul, y mírate… a escasos goles de volverte nuestro máximo rompe-redes. ¿Por qué no he de creer que vas a volver? Ya te veo, entrando de recambio, quizás, para desarmar un apretado empate a cero con el tiempo ansioso por vernos cara al suelo. La cancha se te vendrá encima, ignoran, claro, que esa es tu mayor motivación.

Entonces la tomas suave por la banda izquierda y haces tu clásico recorte. A los defensores rayados se les saldrá lo católicos y rezarán veinte padres nuestros mientras ven como tu disparo se pierde entre las redes. Nos vamos a penales, yo vuelvo a la realidad.

Acá tengo a un francés lastimado, con evidente baja de juego. Alguien que difícilmente dará su mejor partido el primero de mayo, pero igual agradezco tenerlo de mi lado. Porque sé que a Gignac le basta cualquier cosa para voltearnos la suerte. Lo hizo desde su llegada, ¿por qué no creer en un nuevo milagro?

Pase lo que pase, André ya es parte de esta historia; tan campeón como cualquiera, en derrota o en victoria.