Mi caída del 96 fue tu más grande alegria

Por : Jaime Garza

Twitter : @JaimeGarza94

Acabemos con el mito. Monterrey dio la estocada final en 1996, cuando caímos a Primera A. Sí, vecino, me descendiste.

¿Qué te puedo decir? Fuiste testigo del día más triste en nuestra historia. Te reíste, estoy seguro, tras el silbatazo del arbitro que materializó la pesadilla. Nos fuimos al infierno, y entre llamas te permitiste ser feliz. ¿Quién soy yo para apagarte la fiesta?

Sin embargo, desde un extraño ángulo, te agradezco. Gracias por ese par de goles que nos enviaron al olvido. Debíamos tocar fondo para resurgir de entre las cenizas, y aunque tardamos más de la cuenta en revivir, hoy estamos más vivos que nunca.

En un fin de semana sin fútbol, demostrarás a los cuatro vientos cuán importante soy para ti. Porque tu más grande alegría es una pena a nuestro nombre, gracias por el gesto. La mía, en cambio, es un título que representa más que tu derrota.

Tu 24 de marzo equivale a mi 10 de diciembre. En primavera aplaudes mi tropiezo, en invierno conmemoro mi más grande alegría. Pequeñas diferencias entre el segundo y el más campeón de Nuevo León