El “Dueñas”

Por : Omar Méndez

Twitter : @omarmca

Existen muchos debates alrededor de Jesús Dueñas: si es canterano, si debe ser titular, si de medio campista, si de lateral, si es jugador de selección o si solo pertenece a un equipo medianamente chico, etc. Debates que se asocian erróneamente con su calidad, debates multifactoriales que ensombrecen a la persona detrás del jugador, a la proeza detrás de los números.

La proeza sucedió aquel 25 de Diciembre del 2017, Tigres (con T de tragedia) fiel a su costumbre, había estrellado tiros al poste, sufrido expulsiones y se encontraba en desventaja, se asomaba de nuevo al fantasma (vivido un año antes en la final contra Pumas) de perder una final y dejar pasar la oportunidad de reflejar en títulos el dominio felino de los últimos torneos. Minuto 119 con el final aproximándose, Dueñas entró por segunda ocasión en el partido al centro del área y remató un servicio del también criticado Damm, remate que empató el marcador y dejó el destino definitorio desde el punto penal. Aquel empate que ensordeció al volcán y que estremeció los corazones fue el iniciador de la épica resumida en el milagro de la navidad. Aquel gol de Dueñas quizás ha sido el gol Tigre más gritado en los tiempos modernos.

Para algunos felinos, aquel gol representa la anotación más importante en la carrera de Dueñas, sin embargo, aquel gol, en aquella final, en aquel año, representó algo más que un número primo, fue la consolidación de un jugador que mezcla técnica, pasión , institucionalidad, polifuncionalidad y dinamismo. Dueñas responde al prototipo de jugador híbrido: rendidor en las posiciones donde se le ubica, siempre con llegada, sacrificio, asistencias, con gol además de ser de los pocos jugadores que suele dar buen material en las ruedas de prensa e inclusive poner a debate la controversia entre extranjeros y nacionales.

El jugador Jesús, cual nombre bíblico, representa también la cercanía espiritual y la humildad, pues ante la menor oportunidad, señala al cielo en agradecimiento de lo bueno y lo malo; festeja con su familia y mantiene un perfil bajo. También innova en negocios poco asociados a deportistas profesionales, cuando la mayoría de los futbolistas procuran invertir en espacios de elite como restaurantes, bares y antros, Dueñas apertura una frutería, más popular, más del pueblo.

Dueñas se ha ganado la defensa y las fanfarrias de la afición, cada se ven más camisetas con su número y su nombre, empiezan los Dueñistas a priorizar la labor del jugador, los analistas le citan como destacado y la selección lo voltea a ver con viabilidad.

Dueñas revive al ídolo de antaño, aquel que el pópulo ve con cercanía, como una opción viable, aquel que los niños de básicas del club ven alcanzable, inclusive (y después de su problema/confesión/disculpa) colegas que lo ven como congruente.

Disfrutemos al mexicano, al creyente, al jugador todo terreno, disfrutemos a un jugador de época en un Tigres de época.