La pasión no se mancha

Por  : Jaime Garza

Twitter : @JaimeGarza94

Es cierto, nadie nos dijo que llegaríamos tan lejos. En la presente década levantamos 4 Ligas y una Copa, más de lo que algún día creímos alcanzar. Sin embargo, la ambición no puede faltarle el respeto a ese primer grito de gol. ¿O ya no se acuerdan de aquellos días en los que bastaba con ganar el clásico para salvar la temporada?

Hoy muchos se alzan el cuello, dicen que perderlo o ganarlo solo representa la resta o suma de 3 puntos. Se escudan, los menos fríos, en la CONCACAF y la alternancia obligada. A mí llámenme romántico o anticuado, mente chica si lo desean. Pero considero el derbi algo más que un simple partido. No me olvido que en un clásico supe lo que era llorar a esfuerzo ajeno, en él conocí todas las caras de esta linda pasión. Entiendo que las cosas han cambiado, y lo acepto. Me gusta que nuestras aspiraciones hayan alcanzado un mejor cielo, y que cada vez nos resulte más difícil ser feliz. No obstante, a veces pecamos de soberbios.

Ni el clásico del descenso, ni el 10 de diciembre deben de pesar lo suficiente como para apagarnos la fiesta. Basta y sobra con el lío que nos montan estos ebrios de la diplomacia que van de enemigos de la rivalidad. Se le ha pegado mucho por culpa de unos cuantos, no nos sumemos a la agresión.

Vivamos lo nuestro como debe ser: con pasión y aguante, también con chicana para el derrotado. Entendiendo siempre que somos rivales, no enemigos.