Mi historia con el “Tuca”

Por : Jaime Garza

Twitter : @JaimeGarza94

Invierno, 2001. Una noche inolvidable. Nos toca cerrar la final del torneo, en casa, por primera vez. El resultado es adverso, pero nadie nos quita la ilusión. Jesús Olalde la alimenta. Manda a Calero a sacar la pelotita de entre las redes. 2-1, marcador global. Queda tiempo en la pizarra. Uno más y nos vamos al alargue, otro y… gol de Pachuca.

Recuerdo a mi viejo relamerse los bigotes mientras los ojos se le bañan de un rojo sangre del que no me olvido más. Veo a la abuela llorar, y de fondo nuestro himno. La canción de todos. Yo soy un niño, tengo siete años en el mundo, y sin embargo, ya cuento con ciertas convicciones. Me gustan las niñas, algún día tendré una novia. Me gusta patear la pelota y platicar de lo mucho que se puede hacer con ella, algún día alguien me escuchará. Si es mayor, le enseñaré esas historietas donde los héroes están al alcance del fútbol. Como me gusta este jueguito, aunque hoy estoy un poco confundido.

¿No se supone que uno juega para divertirse? Entonces… ¿por qué mi viejo llora? ¿Por qué la abuela se lamenta? ¿Por qué mi pecho tiembla y la garganta se me quiebra?

Han pasado diez años desde entonces. Algunas cosas han cambiado. Tengo una novia, hace tiempo que no pateo una pelota, aunque sigo hablando de lo mucho que se puede hacer con ella. Algún día alguien me escuchará o me leerá, pues sigo con las historietas. Me sigue gustando este jueguito, y otra vez me siento confundido.

¿No se supone que uno juega las finales para sufrir? Entonces… ¿por qué mi viejo llora desde el cielo? ¿Por qué la abuela se lamenta detrás de una estrella fugaz? ¿Por qué mi pecho tiembla y la garganta se me quiebra tras escuchar el silbatazo final? ¿A caso soy campeón? Campeón del fútbol mexicano. Mira nada más… que momento más lindo, más hermoso. Que momento más inolvidable. Tigres campeón. Campeón, padrino. Campeón, abuela. Que lo miran desde el cielo y en la sombra de ese bigotón encuentro su reflejo. Porque él estuvo en nuestro primer llanto juntos, y sigue ahora que la suerte juega de nuestro lado. Por eso, a pesar de los pesares, de Ricardo no me olvido. Olvidarlo sería seguir en la cancha sin ustedes.

Esa fue mi historia con Ricardo, el ‘’Tuca’’ Ferreti. Feliz vida, genio.