Ser fuertes nos vuelve débiles

Por : Jaime Garza

Twitter : @JaimeGarza94

El partido del sábado me dejó con los hombros tiesos, salí de la cancha y me castigué las tradicionales cervezas después del juego. Pasa que no sólo no tenía ánimos para hablar del encuentro, sino que tampoco hallaba argumentos.

¿Cómo defender lo indefendible?

Desde la nómina hasta el último intento de empatar, Tigres me decepcionó. Fue incapaz de ilusionarme, simplemente no me representó. Sin embargo, con la cabeza fría, creo hallar la razón.

Estamos de acuerdo en que nuestro punto más fuerte es la delantera, ¿verdad? se necesita entender muy poquito de fútbol para darnos cuenta de ello. Entonces… ¿por qué no la aprovechamos? ¿O a caso ustedes le recuerdan una pelota limpia en los pies del francés? Yo una sola, y acabó en peligro. ¿Por qué castigarnos así?

El ingreso de Eduardo Vargas, faltando 15 minutos para que culminara el partido, fue una especie de golpe de estado a lo propuesto hasta el momento. Le bastaron 5 minutos para medio despertarle los nervios a los defensores cruzazulinos, entendiendo que ellos fueron mejores en el transcurso del encuentro.

Pareciera que el ser ser fuertes en la parte alta de la cancha nos lastima. Confiamos de más en que André hará algo diferente, que ni siquiera le acercamos la pelota. Esperamos mucho de Enner Valencia, que en éste arranque del torneo parece haber olvidado conceptos básicos del juego, como decepcionar una pelota o definir con educación.

Tigres deja ir los primeros tres puntos del torneo, cayendo en la primera puesta como locatario. Que tiempos aquellos en los que ganar en el volcán era algo normal.