Bueno en tiempos de genios

Por : Jaime Garza

Twitter : @JaimeGarza94

Julián Quiñones vuelve al equipo de Tigres luego de demostrar tener nivel para brillar en Primera División nacional. Sin embargo, a su llegada se encuentra con un panorama complicado.

André-Pierre es de los pocos jugadores que pueden gozar cierta licencia para juguetear con su nivel sin poner en riesgo su puesto como titular. La diosa del fútbol le heredó la gracia de aparecer en momentos justos, cuando las cosas no van bien y se cuelga la capa gracias a su calidad.

Lucas Zelarayán es el consentido de la afición. En charlas de copas o café difícilmente no aparece su nombre, y una vez sobre la mesa, es imposible no estar de acuerdo en que merece ser titular. Más ahora, que trae alma de amateur y puntería de crack. Más ahora, que ha evolucionado en sus andares por ese campito verde que a muchos ha abandonado.

Edu Vargas cuenta con la virtud de funcionarte como 9 clavado, medio delantero y hasta por una banda hace bien las cosas. Su nombre a nivel internacional compromete a cualquier entrenador, que en el afán de encontrar el equipo ideal, en una de esas lo manda a descansar. Descanso breve, porque en cualquier momento entra y te cambia el partido.

Enner Valencia es, quizás, el menos fuerte de los atacantes. No por su calidad -de pronto rebasa a Vargas o Zelarayán- sino por su escaso entendimiento táctico, algo que en Tigres es bien estimado desde que Ferreti volvió al mando. Con todo y todo, no deja de ser opción de cambio.

Justo debajo de estos viejos lobos de mar, se encuentra un chico colombiano que no entiende, que no comprende cómo a pesar de estar haciendo bien las cosas no logra volverse opción principal, aunque se de revulsivo. ¿Su error? De pronto la indisciplina, pero tengo entendido la ha trabajado. ¿Entonces? Su fallo pasa más por temas de suerte. El chico es bueno, y hasta muy bueno, pero le tocó competir en tiempos de genios.