Lucas con sabor a Dejavú

Por  : Jaime Garza

Twitter : @JaimeGarza94

En los primeros años del segundo milenio Tigres tuvo a un tal Walter Gaitán que rompía y hacía en el medio campo. Nos ofrecía magia sin igual, recordábamos, gracias a su desfachatez de sábado a sábado, lo lindo que es el fútbol.

Años más tarde, en tiempos de nula calidad y basta amargura, Lucas Lobos nos robó sonrisas a pesar de la miseria. Portaba el 16, pero su gambeta y velocidad de 10. Quienes disfrutamos de ambos, no podemos -aunque intentamos- evitar la comparación.

Hoy André-Pierre Gignac porta ese número, pero su juego es distinto. Sí que hace y deshace, sí que gambetea de vez en cuando y rinde homenaje a la posición, pero el gusto al gol le traiciona.

Lucas Zelarayán es ese jugador distinto. Verlo encarar y morder, disparar de larga distancia y desobedecer la orden del técnico, me regresan a aquellos días de infancia, donde aprendí a soñar gracias a Walter Gaitán. Me llevan a donde la rompió Lucas Lobos. Me recuerdan la cara linda del juego.