Gracias, viejo

Por : Jaime Garza

Twitter : @JaimeGarza94

Seguro en vida sentiste culpa. Supongo que te reprochaste el haberme heredado el amor a un equipo chato, de poca historia y garra entre cortada.

Te fuiste en 2008, me dejaste sólo en la época dorada del vecino. Tuve que aguantarme el festejo, fingir orgullo de hermano aunque por dentro iba muriendo. No de envidia -esa nunca la inculcaste- sino por querer ser yo quien festejara el campeonato, que mi equipo fuese el campeón. Viéndolo de esta manera, creo que si era envidia.

Hoy las cosas son muy diferentes, y no puedo no agradecerte. No. No te confundas, que el agradecimiento no se debe a que me hiciste hincha del más campeón de Nuevo León, sino por haberme empujado a adorar estos colores, que es distinto.

Yo no amo los títulos de Tigres, amo a Tigres. Yo no amo los golazos que se avienta André o las locuras de Nahuel, amo lo que eso representa para el equipo. Y ese orgullo, ese amor enfermizo te lo debo a ti, viejo querido. Gracias por hacerme de Tigres. Desde acá guardo el legado, ¿sabes? En cada partido, en cada final ganada o perdida, lo vivo contigo. Por eso laten dos corazones y dejo la garganta en el juego. Me ven como loco, ¿qué me importa? Me alegra saberte tranquilo, que desde el cielo constataste que no he de partir de este mundo sin verlo a Tigres campeón.

Seguro estoy de que también lloraste de alegría en aquella final contra Santos, te volviste loco en la tanda contra Pumas, tuviste la mejor navidad de todas frente al América, y el 10 de diciembre volviste a nacer. Porque ese día, mientras lloraba hincado sin más fuerzas para hablar o siquiera moverme, te sentí conmigo.

Gracias, viejo, por nunca irte, por botar los cielos con tal de acompañarme 90 minutitos a la semana.

…lo juro por Diego…