Damián y Guzmán

Por  : Jaime Garza

Twitter : JaimeGarza94

Un loco corre por toda la cancha portando nuestra bandera, enfundado en overol verde alegra a la gente. “Se roba el show”, dice el escéptico. Quien se empeña en ver la cara amarga de la fiesta, lo acribilla. Importa poco. Miren que el festejado le sonríe a la locura.

El espontáneo es Nahuel, el festejado Damián. Hombres que le dieron más que fútbol a un equipo bien querido. Recordamos, cada que la tocan, cada que se exponen, que esto no deja de ser un juego.

La garra de Alvarez -alimentada por acompañarnos en días grises- y la demencia de Guzmán materializan el ayer y hoy del equipo. Club que nació para ser grande, y aunque aún no cumple de todo el objetivo, puede presumir ir en buen camino. La esencia, sin embargo, la porta como más nadie en el fútbol mexicano.

Ves a Damián Alvarez y recuerdas el coraje de Batocletti y Tomas Boy. De Barbadillo y aquellos primeros en hacernos sonreír. Ves a Nahuel Guzmán y entiendes la soberbia del hincha nuevo, que aunque conoce y hereda nuestra melancólica historia, lo tangible ha sido el éxito y la ilusión.

Damián y Guzmán, gracias por unir a todas las generaciones del equipo.