Tigre que calla si muerde

Por : Jaime Garza

Twitter : @JaimeGarza94

Es verdad que Tigres no lleva mucho tiempo fuera de competencia, y sin embargo, tomando en cuenta la velocidad con la que esta directiva trabaja, a más de uno le sorprende no ver sobre la mesa nombres importantes o refuerzos cuasi amarrados.

Se habla de que el equipo mantendrá la base, y que quien llegue vendrá a redondear el plantel. No obstante, tanto silencio me pone a pensar, y aunque a veces el temor invade mis ideas, recuerdo que las negociaciones de nuestras más recientes joyas -caso Vargas o Gignac- se llevaron a cabo bajo cierta clandestinidad, y los resultados me tranquilizan.

Hablamos de velocidad y luego de paso sigiloso. Mas juro no caer en incongruencia. En breve les cuento.

Tigres no amarró a André en una tarde de café. Ni en una noche, ni en dos ni en tres. Tampoco fue cuestión de billetazos o de suerte. La directiva llevó el trace de la mano, y fue hasta que Gignac encontró cariño por la plaza cuando la noticia explotó.

Algo similar pasó con Vargas y con Valencia. Tigres cuida con pesuña fina sus peces gordos, y suelta prenda hasta ir ganando la partida. No dudo que en estos momentos Miguel Ángel sonría de oreja a oreja ante la preocupación de uno cuantos, mientras su cerebro maquila la siguiente ilusión felina.