Aguante en tiempos de Abundancia

En esta pieza me animo a escribir del vecino y de uno como si fuésemos mismo sujeto, con todo y las represalias que el acto pudiese ocasionar.
“Con mi equipo en las buenas y en las malas”
Francamente, el sector mayúsculo que hoy consume fútbol en la plaza entiende de malas lo que yo de chino. El fracaso se ha elevado a finales perdidas y/o eliminaciones en liguilla. Perdónenme, pero quien tenga un gramo de conciencia sabe que esto la hace de excepción a la regla.
Ojo, acá no fomento la ceguera ni el aplauso hueco. Incluso felicito a quienes se atreven a ver más allá del triunfo o la derrota, y sin embargo, me sorprende tanta vulnerabilidad en una plaza que es más amiga del fracaso que de la gloria.
Tigres se murió de nada. Eso es una realidad. Pésimo planteamiento del partido, y ni hablar de los esfuerzos. Justos son los 30 mil balazos en redes que recibirán. Yo me sumo a la causa. No obstante, te invito a ti, hincha nuevo, a que estudies un poco más nuestras raíces, y veas si realmente quieres seguir en el barco.
Tigres ha sido un equipo de más noches grises que coloridas. Hablamos de dinero como si fuera cosa nueva, pero olvidamos que en el 2008 estuvimos a nada del descenso con el mismo apoyo financiero. Olvidamos que somos equipos medianos. Se entiende la rabia, y la comparto. Se entiende el castigo, y lo comulgo. Pero en verdad, si vamos a hablar de aguante, permíteme anticiparte que esto es nada. Probablemente te tocará bancar noches amargas donde nada cuadre, y ahí veremos que tan incomparables somos.
Tigres eliminando, y solo queda ver el resto por la pantalla.