Tigres UANL : ¿Por qué tardan tanto?

El verano tuvo un problema: nos quedamos sin motor y no importaba, la exigencia no bajaba porque se reforzaron otras zonas que son mucho más llamativas, los medios y la afición comprendían de exigencia y los problemas se ligaban a los resultados, pero es que el tema es de funcionamiento y no solo de perder o ganar.

Para tratar de mantenerte arriba hay un tema más importante que poner huevos, querer al equipo, el perfil tigre o querer salir a ganar. Todo eso debe ya estar preestablecido desde que te levantas de la cama, hay que apelar a un fútbol sostenible; algo de posición, ubicación y saber qué hacer con el balón. No es un tema de 3, 4 o 5 en el fondo, se trata de poder sostenerse mediante mediante el juego y no solo recurrir a que alguien francés, chileno, argentino o ecuatoriano te resuelva problemas.

Sonaron tantos nombres este verano: Daniel Torres, Mateus Uribe, Rafael Carioca, Gary Medel, Nahitan Nández, Santiago Ascacibar y Marcelo Díaz. Con diferentes funciones y roles dentro del campo, pero era bien sabido que Tigres lo que necesitaba era un centrocampista para llenar un hueco de espacio y fútbol que dejó Guido Pizarro.

Pero ¿por qué ha costado tanto fichar a alguien? ¿Por qué pasaron por la cabeza organizadores, creativos, llegadores y jugadores que incluso ahora fungen como centrales? ¿No tenían la idea muy clara la directiva o estaban viendo qué era lo que más necesitaba?

Cada semana sale un nombre y se piensa ahora sí, este es y termina por no ser. Tal parece que Marcelo Díaz es el más cercano tras desvincularse con Celta y sabiendo que las características de él y Tigres son complementarias, pero sorpresivamente terminó con Pumas.

Ya se fueron cuatro partidos de liga hasta ahora, y seguramente se irán también los juegos frente a Pumas y América de las jornadas 5 y 6, y quién sabe si también la jornada 7 contra Lobos BUAP en casa. 21 puntos disputados, ¿sin la pieza más importante para tu sistema?

El Ingeniero Alejandro Rodríguez declaró que no había prisa ni urgencia para contratar a alguien allí, pero me parece que el fútbol gritaba que sí lo necesitaba, gritaba que sí le urgía.