Tigres UANL : La suma de todos

Gignac por la banda, Aquino por el centro, Sosa por un costado, Pizarro ofendiendo, Dueñas contrarestando, «Chaka» , Acosta y Advíncula subiendo y bajando por sus bandas, Nahuel atajando. Es una orquesta en su punto más alto.

Si usted ha visto los últimos cuatro duelos de Tigres parecería que juegan a ser descarados, pero no . Así es ya la naturaleza del equipo. Mientras uno realiza una función otro comienza a tejer la siguiente jugada y así sucesivamente. Es un reloj en perfecta sincronía. A veces aparenta ser ridículo, pero este equipo juega así porque se lo demanda el partido y porque el rival lo obliga a ser así.

Y no es que Tigres pecara de soberbio. Es que mientras el rival no se decida a ser ofensivo y ataque constantemente quien maneja los hilos del encuentro se encuentra en nuestro banco con una tabla bajo el brazo. Parecería que Ferretti dicta cuando cambia el ritmo del juego para exponenciarlo o minimizarlo a gusto propio.

Ciertamente esto da frutos y nos pone un paso más cerca del bicampeonato, pero ¿Qué puede truncar nuestro sueño?

La respuesta es sencilla : «Nuestro propio equipo». Porque la mente es engañosa, cuando parece que el mar está más tranquilo se avecina una tormenta o bien puede que la serenidad nos lleve al campeonato. Es decisión de los chicos que visten de amarillo y azul. Si quieren seguir haciendo historia o dan paso a la amargura del fracaso.

La lección mejor aprendida la vivieron hace meses. Cuando en sus manos tuvieron para alzar la copa de campeones, pero dejaron que un rival relativamente inferior les pasara por encima y los aprisionara dentro de sus fantasmas.

Hoy parece que la historia es diferente. No se habla de perder , sino de cómo ganar y demostrar ser el mejor. El ímpetu del equipo demuestra ser mucho más grande que un simple deseo.

Ojalá y este camino nos lleve a la sexta estrella ¡Te lo pedimos Tigres!