Carente ataque

Definitivamente, no es momento de encender las alarmas. Cuando se hace una crítica, se tiende a pensar que se está reventando, pero la misma crítica y análisis deben hacerse cuando te va bien y cuando te va mal.

Después de haber conseguido el quinto título en la historia del club, y el tercero en los seis años y medio de este proyecto, Tigres regresó dos semanas después a la alta competencia de liga para jugar la jornada 1 y 2 que han tenido un balance negativo en cuanto a funcionamiento… Y resultados, más allá de solo haber conseguido uno de seis puntos, las situaciones de ataque han brillado por su ausencia colectiva.

Si caemos en el oportunismo, podemos tomar un intento de chilena de Delort, un remate de Ayala en tiro de esquina y algunas jugadas más con cierto peligro a favor de Tigres, sin embargo al revisar más de 180 minutos de juego, son realmente pocas las acciones elaboradas en los últimos 30 metros de la cancha. Frente a Santos, se optó por usar “carrileros” del 3-4-3 en ataque para buscar profundidad por fuera, mientras que contra Atlas se buscó algo similar pero con extremos, una situación que tampoco dejó muchos dividendos.

Durante varios torneos, Tigres era reconocido por un sello inigualable: su forma de atacar era bien sabida que se basa en posesiones largas, en cruzar medio campo y tener una pausa para pensar y tratar de generar huecos mediante constantes movimientos, sin embargo la temporada anterior con su necesidad de triunfos, obligó a crear un fútbol híbrido que buscara una salida limpia del balón, pero la existencia de vértigo en campo rival utilizando a los extremos como conductores verticales, dejando de lado el ataque interior.

El mediano y largo plazo debe ser siempre arropado por un sistema de juego bien dominado, sobre todo tener entendido el cómo se va a atacar y tener una planeación para cada partido, desde la elección de los 11 titulares y las tareas que cada uno va a realizar en el campo. Pese a que se notaba una idea, los jugadores no parecían ejecutarla muy bien frente a Santos y Atlas, más allá de que sean dos partidos sin anotaciones, son dos partidos sin oportunidades reales de gol creadas mediante lo combinativo antes que lo intuitivo. Y no quiere decir que el fútbol, o el ataque en el fútbol, sea un robotizado, pero sí debe existir algo que geste una idea y se tengan automatismos no mecanizados para buscar finalizar jugadas.

La calidad del plantel, sin problemas, puede hacer que este equipo termine como líder, como protagonista y hasta como campeón, pero quizá no de la mejor forma. Importa mucho más el cómo se buscan las cosas que lo que se consigue, ganar como sea es un error muy grave. Tigres puede llegar a un punto en que gane por quienes tiene y no por lo que hace.

Los jugadores, tanto titulares como suplentes, han mostrado una actitud irreprochable pero técnica y tácticamente la ofensiva ha quedado a deber. ¿Debería Tigres volver al 4-3-3 que lo diferenció por dos años? ¿Sosa debería ser un interior – mediapunta y utilizar al interior derecho para penetrar el área buscando centros de los extremos que se encarguen de abrir la cancha? ¿Debería volver la función de lateral-interior para generar líneas de pase cercanas a Guido Pizarro?

Recuerda que puedes seguirme y enviarme tus comentarios en Twitter: @edutorresr