Apertura 2016: Bien y mal

Bien y mal

Más allá de que se consiga el campeonato, el análisis del torneo no puede dejarse de lado puesto que ganar no es lo único, hay muchos aspectos que deben señalarse como buenos, deficientes o malos.

Alineación y esquema táctico

El inicio de la temporada estaba dejando demasiadas dudas, la amplia plantilla que se tiene daba para pensar mucho sobre múltiples alineaciones que se pudieran dar. Parecían estar sobrepoblados los extremos, el ataque estaba muy bien complementado y todavía en unas semanas después del inicio llegaría Andy Delort a la institución. Tigres tenía de esos problemas que todos quisieran tener: ¿quiénes iban a ser los titulares?

Si todos estuvieran sanos y en un buen estado futbolístico, parecía indicar que la alineación ideal sería formada en un 4-2-3-1 que era muy similar al 4-3-3 de torneos anteriores, solo que tras la salida de Sobis no había un jugador como él que pudiera ser interior, mediapunta y llegar al área para acompañar a Gignac. Sería Lucas Zelarayán quien tomara ese rol para enganchar al equipo colocándose delante del doble pivote y detrás del 9.

Conforme pasaban los partidos, empezaron a haber modificaciones provenientes desde la banca que empezaban a darle un rumbo distinto en la dinámica de equipo, tal era el caso de Luis Quiñones quien ingresaba de cambio para darle mayor explosividad a los últimos metros de la cancha, y tuvo sus partidos de titular colocando a Sosa por dentro acompañando a Gignac.

Luis Quiñones no tuvo tanta continuidad como se hubiera pensado, y Damm regresó al cuadro titular para plantar un 4-2-4 con Aquino y Jurgen como extremos, y teniendo a Gignac y Sosa en el centro del ataque, siendo Ismael aquel que salía para intentar acortar la distancia de pases entre pivotes (Pizarro y Dueñas) con los delanteros.

Otro ajuste notable fue el buscar aquella propuesta con Zelarayán y Guido Pizarro como los encargados del interior de la cancha, una propuesta bastante arriesgada que empezó a generar algunas dudas, parecía que el equipo no encontraba un ajuste real en la zona medular y que Zelarayán no estaba listo para dominar la posición.

Javier Aquino tuvo un enorme crecimiento táctico este torneo, el principio de su carrera fue por derecha, en Tigres se cambió a la izquierda y además este torneo conoció mucho mejor lo que es jugar por los carriles internos del campo para ir generando superioridad en esa zona de la media cancha, además de que cuando se jugaba con Pizarro y Zelarayán como se mencionó en el punto anterior, era Aquino quien a veces bajaba para realizar las coberturas y apoyos al Conde cuando era necesario.

¿Qué mejoró Tigres este torneo?

Si bien es cierto que dominar un estilo por varios años es algo que no todos los equipos logran, parecía que Tigres se estaba quedando encasillado en una sola idea de juego posicional que los rivales estaban desactivando a partir de algo rudimentario: esperar abajo.

Durante algunos partidos, Ferretti empezó a buscar el juego directo, pero existieron partidos desastrosos como el Tigres – Cruz Azul donde la media cancha se perdió y ni siquiera había jugadas de gol, solo desatenciones y temor por tener la pelota por no perderla.

Conforme pasaron las jornadas, el equipo fue mejorando su “juego híbrido” combinando la tenencia del balón con la velocidad, además de empezar a dominar los lances, la atracción del rival a campo propio para robar y crear el contraataque, situaciones que antes eran poco vistas en Tigres.

¿Qué hizo mal Tigres?

El balón parado sigue siendo un gran problema para Tigres, tanto en ataque como en defensa.

Incluso yéndonos a los partidos más recientes, en la serie de Final cayeron 2 goles en balón parado, y parecía que se sentía más peligro en cada córner o balón parado que en la serie de penales, es una situación que genera mucha inseguridad. Si volteamos a los números nada más, vemos que hay tres goles de cabeza en contra, cero goles en tiro libre directo como datos tangibles para hablar de este aspecto del balón parado, pero la realidad es que las sensaciones que provoca cada una de estas acciones no es la mejor.

Además, en el ataque son cosas bastantes similares: genera muy poco, cada tiro de esquina parece ser un balón perdido y este tipo de cosas deben ser dominadas. El balón parado, que en lo personal no es una cosa que me encanta ver, debe ser dominado. Entiendo también que resulta poco atractivo entrenarlo para los jugadores, pero debe tratar de dominarse toda posibilidad de hacer gol: posesiones largas, ataque posicional, juego directo y balón parado.

¿Quiénes fueron los mejores jugadores del torneo?

En este apartado no trato de poner a los futbolistas con más carisma, tampoco a los que pusieron más huevos; busco enlistar a quienes considero tomaron más decisiones y decidieron mejor a lo largo de 23 partidos (liga y liguilla).

  • Nahuel Guzmán no es solo un arquero bajo los tres palos, su inteligencia para cortar balones y seguridad para ser una opción de descarga lo coloca en esta lista.
  • Hugo Ayala tuvo una gran temporada en cuanto a anticipación, distribución de balones al mediocampo, se notó mucho cómo penetraba desde la defensa hasta el ataque.
  • Guido Pizarro sigue siendo el eje del equipo como medio centro o doble pivote para darle continuidad o la pausa necesaria al ataque de Tigres, además de darle una excelente lectura de juego a cada situación de los partidos.
  • Javier Aquino evolucionó tácticamente, de dentro hacia fuera, interpretó bien las funciones y tareas de su posición en el ida y vuelta, en el encare y los recorridos para los apoyos defensivos.

El futuro

La planeación es una de las partes más importantes de un torneo, se debe hacer desde antes que este comience, y ojalá que se mejoren aspectos como el balón parado y que se perfeccione el estilo híbrido de juego.

Recuerda que puedes seguirme en Twitter en: @edutorresr