Tigres UANL : El plan directo

La liguilla ha significado un notorio cambio de estilo en Tigres, algunos de estos cambios responden a la necesidad de ser anulados por el rival a partir de la presión alta.

Para muchos, esto resulta más apasionante y atractivo. Se piensa que se juega mejor comparando con el juego posicional, eso que a veces se le conoce simplemente como juego de posesión, pero que conlleva más matices que solo tener la pelota por tenerla.

Fueron varios los partidos y momentos donde se reclamaba popularmente, por prensa y afición, una aceleración de toques, sobretodo para llegar a los últimos metros de la cancha, aquellos donde la pasión y la adrenalina se desbocan y parece estar prohibido el error, pese a que este sea lo único seguro que tenemos en el fútbol. A veces se pensaba que se trataba más de inspiración que de trabajo, pero la realidad es que las cosas deben hacerse por intención y no siempre por intuición, sin olvidar que el equilibrio del ataque es el desequilibrio.

La generación de movimientos de atracción en la parte alta del campo provoca espacios que pueden ser bien aprovechados, sobretodo para esto se necesitan jugadores inteligentes capaces de asumir los diferentes roles en diferentes zonas dispuestos a apoyar al colectivo y no solo a sus intereses personales.

Tigres inicia su juego con una salida corta, generando dos lineas de 3, teniendo como apoyo para superioridad numérica a Nahuel Guzmán en caso de ser necesario, conforme avanza la jugada se crea una línea de 3 y una de 4, generando así un espacio en la zona del mediocampo, para posteriormente lanzar y avanzar juntos por ambas bandas para tener a un conductor y un finalizador, además de contar con hombres por dentro retrasados para achicar en dado caso de una pérdida. Todo está dentro del plan. Pese a que es un juego mucho más directo no presenta tantos riesgos, tal como en el 1-2 que anotó Damm frente a Pumas:

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