Ismael Sosa: El falso 10

Por : Marcos López

Twitter : @jlopez49

Para muchos no es novedad que Tigres ha cambiado los contornos de su sistema de juego, si estas modificaciones fueron planeadas y pensadas o sólo son adecuaciones por el cambio de tipo de jugadores a la disposición del técnico, no es motivo de discusión en este texto. Estos cambios han probado ser beneficiosos en ciertos escenarios, como los cuartos de final ante Pumas, pero han ido en detrimento del juego posicional que ha caracterizado al equipo por estos últimos seis años y que es el que dota de regularidad a la institución.

Son diversos factores los que suman a este cambio, pero el principal, es la salida de Rafael Sóbis y el ingreso de Ismael Sosa. Con el brasileño, jugar pases cortos era lo que más beneficiaba para tomar provecho de su creatividad y generar opciones para Andre-Pierre Gignac; ahora con Sosa, se a realizado una combinación de pases largos y cortos, dotando al conjunto felino con sistema mixto.

Ismael Sosa, a diferencia de Sóbis, se posiciona más arriba de la zona de volantes centrales, más cerca de Gignac, por lo que, con el argentino, está más fracturada la distancia entre delanteros y mediocampistas, por lo que el cambio a un estilo de pase más directo es lógico por la posición. Parte de la misma posición que Sóbis en el 4-4-1-1, detrás del delantero en la mediapunta, lo que cambia son los movimientos en la transición ofensiva y su propia fase. Sóbis bajaba y se colocaba a la altura de los interiores para realizar el enlace, mientras que Ismael realiza un movimiento totalmente contrario; presiona y realiza movimientos agresivos de desmarque hacia al frente, convirtiéndose en la principal amenaza a las redes rivales, partiendo desde la mediapunta.

Esta función en literatura futbolera inglesa se le conoce como “delantero sombra” o falso 10, ya que, a pesar de partir de posiciones profundas, no sólo termina siendo el hombre más adelantado y la mayor amenaza de gol, sino que sus desmarques son tan efectivos que incluso se da el lujo de ser de los jugadores que más pases para remate dan de la liga (30, de acuerdo  las estadísticas de la LigaMX). Para que esto funcione, Gignac también tuvo que cambiar. Paso de ser la principal descarga de los ataques, a ser un pivote, jugando de espaldas y más alejado de la portería, lo que se tradujo en su disminución de sus goles (que muchos comentaristas confundieron con una baja de juego), pero su aporte de apoyo a Sosa siempre ha sido en congruencia con un jugador de su calidad, no en vano entre ambos jugadores acumulan 44 remates a gol (estando los dos entre los 10 jugadores que más rematan a portería). Debido a estos movimientos, Tigres pasa de formar el clásico 4-4-1-1 a un 4-2-4 en ofensiva, formando una doble delantera y obligando a un estilo de pase mixto. Tigres pasó de tener una dupla creador-goleador (Sóbis-Gignac) a una goleador-pivote (Sosa-Gignac).

Ambos planes de juego son correctos y tienen su utilidad, pero para seguir siendo competitivo a largo plazo, el juego posicional no se debe abandonar, y se debe de reforzar la idea con la incorporación de un nuevo distribuidor, y no depender sólo de Zelarayán, esta prerrogativa será la que terminará consolidando a los Tigres de la U.A.N.L. como un equipo de época.