Gaitán y Gignac ¿Podrían jugar juntos?

En la previa de la noche donde se despide el Divino Gaitán, teniendo en Europa a Gignac son su selección y una imaginación que vuela, ¿cómo hubiera sido tener a esos dos genios unidos por el mismo equipo al mismo tiempo?
La magia de Walter Gaitán siempre destacó de entre tantos, lo hacía un jugador diferente que, pese a no haber ganado ningún título con Tigres (aunque estuvo cerca), quedó en la memoria de los aficionados y del fútbol mexicano en general, y aquellos niños que no lo vieron jugar reciben de los mayores las anécdotas de la gambeta y la sociedad con Andrés Silvera.
El “chueco”, como se le conocía desde Argentina a Walter, tenía una capacidad técnica altísima, era capaz de resolver una jugada con una gambeta o un pase que encontraba el espacio perfecto donde nadie más podía siquiera imaginarlo.
Entre palabras más y palabras menos, se puede describir la nostalgia que produce recordar a Walter Gaitán, pero regresando a la actualidad con el francés André-Pierre Gignac el deseo de ver buen fútbol no cambia, con este jugador destacado en el ataque al espacio, la definición, la inteligencia de anticipación al marcador central al rival, usando más el cerebro que las piernas para buscar el mejor lugar donde recepcionar y tratar de anotar el gol que haga estallar al Volcán.
Pensando en estos dos juntos, es imposible no imaginar a Walter como enganche sin la necesidad de darle labores de marca, que de eso se encarguen Guido Pizarro y Antonio Sancho atrás, con dos extremos pegados a la banda que empiecen a producir espacios abriendo la cancha para que Gignac tenga huecos para penetrar entre el central y el lateral recibiendo un majestuoso pase de Gaitán.
Entre la magia y el descaro argentino con la fineza francesa en la definición.
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