Perder en la estrategia

Por @edutorresr

Cruz Azul y Chivas son los equipos que más han complicado a Tigres en lo que va de la presente temporada.

Durante campañas anteriores, fue el Santos de Pako Ayestarán y el Pachuca de Diego Alonso quien, mediante un plan de juego similar a Cruz Azul y Chivas, pusieron en aprietos a Tigres provocando que no se pudiera tener la posesión de la pelota por lapsos largos.

Uno de los aspectos que más se reclaman al estilo de Tigres es lo  “predecible” que llega a mostrarse para el público general, a veces se piensa que es muy sencillo tener la pelota pero realmente es muy difícil, y más difícil es quitarle el balón a quien sabe tenerlo y sabe qué hacer con él (no tenerlo solo por moda).

En algún momento, clubes como Emelec y Pumas, entendieron que marcar a Guido Pizarro significaba destruir, en gran parte, el juego de Tigres, sin embargo el cuerpo técnico encabezado por Ferretti, automatizó de forma diferente la salida dando más posibilidades al equipo.

Ahora, los rivales lo tiene claro: presionar al arquero solo provocaría un lance largo, o incluso un pase entre líneas a la zona medular; ahora, prefieren marcar/presionar la propia zona medular y así ir desactivando las oportunidades de Tigres.

Ante esto, Nahuel Guzmán, Hugo Ayala, Juninho y Pizarro tienen como opción de salida cruzar el balón hacia la banda contraria del sector donde se encuentre, pero ¿esto qué tanto beneficia? Gignac no es el mejor en el juego aéreo, ni siquiera entra al quite de los tiros de esquina, y cuando hay balones largos prefiere hacer un control orientado antes que lucharlo, y no es que está mal, simplemente es una característica de él.

Cada partido tiene un plan de juego, todo en base a un modelo preestablecido (juego de posesión, juego de posición, bloque bajo y transición rápida, etc), pero regularmente este plan varía mucho cuando un equipo se enfrenta a Tigres: todos saben cómo vamos a jugar nosotros, pero nosotros no sabemos cómo jugarán ellos, normalmente varían los contrarios para intentar vencernos, o al menos no perder.

El pragmatismo que inculcan los líderes de opinión causa tendencias de decir “pues que ataquen más rápido”, “que no tengan tanto la pelota”, pero para nada está cerca de ser una solución. Los buenos jugadores son los que menos pierden la pelota, el buen pase, la buena recepción y, sobretodo, la inteligencia es importante de no dejar de entrenar para interpretar bien cada situación del juego, ya sea con presión desde la salida o a campo abierto.

Seguramente habrá más equipos que sigan desactivando la zona medular y obligando a dividir, pero con todo y eso no hay que dejar de creer en la misma idea de posesión y posición que hoy nos tiene siendo un equipo protagonista.

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