El curioso caso de Javier Aquino

Si eres de los aficionados que ya de manera habitual se desespera al ver jugar a los Tigres hazte un favor y deja de leer las siguientes líneas, lo que explicaré a continuación sólo lo agravará. Existen tres cosas que me exasperan a sobremanera en este mundo, la gente que mastica con la boca abierta (o que realiza ruido excesivo mascando chicle), los defensores centrales que carecen de juego aéreo (Mascherano en el Barcelona o “Macue” Robles en alguna época) y los extremos a perfil natural que tienden a conducir la pelota hacia el centro de la misma con su pierna débil (Javier Aquino).

La función de los extremos, para simplificar se puede dividir en dos rubros, están los jugadores que se les encarga jueguen adheridos a la banda (más efectivos si su pie hábil corresponde al lado de la cancha donde se colocan) y los que se interiorizan (más efectivos si su pie hábil es contrario al lado de la cancha de donde parten); para realizar la primera de manera efectiva es más sencillo, ya que solo se ocupa una velocidad y capacidad de “dribbling” decentes para ser efectivo, mientras que para la segunda ocupas ser un jugador superior a la media, ya que al “dribbling” y la velocidad se le suma la necesidad de ser buen definidor (a corta o larga distancia), tener la visión y técnica para realizar pases filtrados y la noción táctica para posicionarse una vez en el centro de la cancha.

Javier Aquino comenzó su carrera siendo eso, un extremo aparentemente limitado a la banda derecha, trabajo que desenvolvía bien debido a su gran tasa de trabajo y compañerismo; paso desapercibido por muchos, pero el primero que le vió el potencial de desempeñarse a perfil cambiado fue Luis Fernando Tena, debido a la escasez de extremos a perfil natural decidió colocar ahí a Javier Aquino en varios de los encuentros de su selección olímpica campeona. Esto no paso de largo al departamento de inteligencia deportiva de Tigres, que cuando se requirió un refuerzo para suplir a un decadente Damián Álvarez, no dudaron en ficharlo para dicha posición y función.

Conforme fueron pasando los meses y los entrenamientos Aquino fue adquiriendo las nociones tácticas necesarias y se convirtió en una de las estrellas líderes de la LigaMx partiendo de banda izquierda, su fichaje fue parte fundamental de los resultados y funcionamiento del equipo siendo un éxito total.

El problema ahora es que, dentro de su memoria operacional inconsciente, quedó muy marcada la tendencia de recortar hacia el centro del campo, incluso cuando es colocado como extremo por derecha, esto es perjudicial para su desempeño, ya que, lo que se busca en un volante de amplitud a perfil natural es que abra la cancha y desborde la última línea rival. Esto en combinación con la falta de enlace adecuado (de la que se habló en el texto de la semana pasada) mermó los mecanismos posicionales ofensivos del equipo durante las primeras jornadas. Lo que limita a Javier Aquino a una sola posición, el extremo izquierdo.

¿Y quién jugará por derecha?, se preguntarán, las opciones ideales recaen Jürgen Damm, que ya conocemos sus virtudes y defectos; y el ideal, Ismael Sosa, que ya como describí en el texto de la semana pasada, no es efectivo como segunda punta, por lo que él nos puede aportar la amplitud de banda durante la transición defensa-ataque y además se suma muy bien para ser rematador durante la fase ofensiva, como ya nos demostró en su etapa con los Pumas.

Con la suma de este análisis tenemos que la mejor ofensiva que puede alinear Tigres es la siguiente:1_Club_Tigres_B