¿Y ahora qué, Gignac?

Para el mundo, el fútbol mexicano era un retroceso en la carrera de Gignac; sólo él y nosotros –los aficionados- lo veíamos con buenos ojos, había demasiadas dudas respecto a su posible rendimiento y su presencia en la selección francesa, pero en cuanto a su calidad y sus convocatorias no hubo problemas; todo fue ascendente.

Sus primeros cuatro partidos con Tigres le fueron acostumbrando a la exigencia de resultado que hay en México, y sobre todo en una plaza como Nuevo León. Desafortunadamente, el torneo de Libertadores no se consiguió, pero él continúo trabajando y jugando como sabía para, entre otras cosas, tener argumentos para estar en la Eurocopa.

Salió campeón, pero más que el resultado lo destacado fueron sus actuaciones, anotaciones y compromiso con el equipo partido a partido. En el año 2016 no se quedó atrás, fue líder de goleo, disputó Concachampions llegando a la final de manera genuina.

La indisciplina de Benzema, la baja de juego de Lacazette respecto a su temporada pasada y la poca atención a Gameiro influyeron para que André estuviera en la lista definitiva de la Euro, cuando había mínimo 2 mejores que él, no cabe duda de que era su momento.

Jugó poco, eran 10 – 20 minutos los que tenía por partido, desentonaba físicamente de entre los demás, pero nunca se rindió. En la final casi le da el triunfo a Francia, pero el poste se lo negó, y terminó a un costado de la cancha, con tres finales perdidas en un año encima, ¿qué sigue para él?

Tigres pasa por un proceso donde todo lo que se consiga no es triunfo, es solo un compromiso cumplido, es una “obligación” que le dan a los jugadores e institución, se llega a pasar por momentos donde hay más presión por no perder que diversión por jugar a la pelota, y esa falta de motivación que se tradujo a deber de cumplimiento puede afectar mucho.

Gignac está en una edad perfecta para jugar al fútbol, pero juega en una posición que se renueva continuamente y seguramente no será considerado para Rusia 2018 con su selección, y entonces ¿Cuál será su más grande motivación? ¿Lo máximo que puede lograr es solo mantenerse y volver a ganar la liga que ya ganó?

Más allá de celebrarle a Gignac sus goles o las veces que colabore mucho para llegar a instancias finales, lo que se debería buscar es mantenerlo motivado, que le salgan las ganas de correr, que tenga la ambición de buscar, luchar y anotar. Hay que quererlo para que gane, no quererlo porque ganó.