Tigres UANL: Los intolerables

Hay una falsa creencia de que la gente hace grande a su equipo, también se ha dicho que la afición puede desequilibrar un partido, en cada equipo y en cada hinchada se han dicho muchas cosas, pero si algo es más verdad es que los grandes simplemente se dedican a matarse en la cancha para ser los mejores, cosa que Tigres ha dejado de hacer desde hace tiempo y solo se han escudado bajo el nombre de “incomparables”, un calificativo que actualmente ha causado molestia a más de uno por la manera en que el club trata de exprimir con su mercadotecnia y con sus falsas promesas.

Hay una gran diferencia entre creerse grande y demostrarlo, hace tiempo hablaba con un buen amigo americanista previo a la final de ida, me comento sin tapujos que la forma de vivir el futbol en Nuevo León era intensa y al mismo tiempo era una manera muy ciega de captarlo, en América el no ser campeón es un fracaso, no es un equipo diseñado para finales, sino para ganar campeonatos, no es un equipo que deba conformarse con quedar en los primeros puestos, sino de ganar todo lo que se ponga en frente, a diferencia de Tigres, que en cambio de 5 finales, solo se han ganado 2, de las cuales 3 han sido derrotas muy dolorosas por la forma en que se han dado, en ocasiones se ha sentido la impotencia en algunos, mientras que otros lo ven como un logro digno de presumir y que otros quisieran tener.

Como aficionado no me dejaran mentir sobre lo que se siente, en ocasiones se ha sentido que se ha jugado tanto conmigo como con mucha gente al hacernos creer que se puede y vivir solo de palabras, se ha jugado tanto con el sentimiento de la afición que uno sinceramente dejo de sentir algo de importancia o ilusión por ver a un equipo lucir internacionalmente por la manera tan apática en la que intentar dar la vuelta a las adversidades. No es la primera ocasión en la que el equipo tiene actitudes desesperadas, pesimistas, derrotistas y berrinches infantiles que en otros momentos nos costaron expulsiones, desgraciadamente de nada sirve intentar si no se ha aprendido de los errores del pasado.

La pasión no vive de campeonatos, pero la afición tampoco vive de “ya meritos”. No puede decirse que este equipo perdió la garra porque este torneo fue algo que no se vio,  nadie lo notó sino hasta que realmente la vida nos puso enfrente equipos que si querían sobresalir y con una banca que de pronto se vio muy limitada al deshacerse de elementos que pudieron haber generado competencia interna.

No hay nada nuevo que como aficionado pueda decir que no se haya dicho antes por mucha gente, sin embargo eso no es motivo para callarse en momentos en que deben decirse las verdades. Si la afición ha dado cariño incomparable, el equipo nos ha pagado con un fracaso intolerable.