Tigres UANL: No hay peor ciego que el que no quiere ver

Desde mis inicios en este medio he visto como espectador distintos escándalos, sucesos, golpes anímicos y sobre todo declaraciones entorno a la situación del club, he visto lo suficiente como para aprender a identificar una baja de juego pasajera a poder detectar un problema que terminará por arruinar la armonía interna de un equipo.

Desafortunadamente los escándalos siempre vienen acompañados de declaraciones que en ocasiones han sido muy sabias por parte de directivos o jugadores, pero tampoco han pasado desapercibidas las palabras mudas y sin sentido con las que algunas figuras pretenden tapar el sol con un dedo.

He de admitir que estoy plenamente agradecido por la visión que se ha implementado en el club desde el regreso del Ing. Rodríguez y Miguel Ángel Garza aún y cuando su visión ha contemplado en todo momento el respaldo hacia un técnico con una visión muy diferente a la que se ha pretendido con los años. Sin embargo hoy es un día en que como aficionado no puedo hacer oídos sordos ante palabras necias, como aficionado sé cómo un equipo puede sacar de quicio a su afición y se como un directivo puede calmar las aguas, pero el día de hoy hay una gran excepción.

Los cuestionamientos son claros, la falta de actitud es muy evidente y la falta de armonía es notable en cada segundo en el que la pelota rueda sobre el césped, estoy de acuerdo con mi compañero Eduardo Torres en que el aficionado promedio jamás ha tenido razón sobre las decisiones que debe tomar el club, ya que probablemente de haber tomado en cuenta el sentir de la afición muy dudosamente se hubiera tenido un gran año y muy poco probable el poder disfrutar tantas finales, ya que como mencioné antes he sabido identificar una baja pasajera, pero desgraciadamente lo que hoy en día vive el club no es pasajero, y no es algo que pueda arreglarse con declaraciones, tanto como jugadores o directivos.

La directiva puede darse el lujo de fallar en algunas decisiones de extra cancha y de mercadotecnia, pero en lo que no puede fallar y debe haber una gran precaución es en las palabras que puede emitir ante los medios y que pueden hacer que pueda enervarse el sentimiento de su propia gente. La afición que hoy pide la salida de Ferretti no es una minoría como pretende en señalar el propio presidente del club, de hecho es una mayoría aplastante la que hoy en día alza la voz para exigir un verdadero cambio en el rumbo del equipo.

Hay medios que han intentado tapar verdades, han intentado excusar la situación del club mediante “supuestos”, hay muchas formas de decirle Calvo al pelón, pero lo que hoy pasa con el club sobrepasa cualquier crisis vista en otros años, no se trata de cansancio se trata de falta de unión, no se trata de lesiones se trata de desacuerdos y molestias, no se trata de cambios en el esquema se trata de pérdida de confianza. No se trata de disfrazar mentirás estimado Don Alejandro, se trata de no venderle pastel al diabetico, porque como afición, eso ya nadie se lo traga.