Tigres UANL: El equipo chico

Una verdadera exhibición de cómo no debe jugarse un partido tan importante fue lo que sucedió el día de ayer por la noche en el Estadio Universitario ante un rival con el que había cuentas que saldar, cuentas que seguirán acumuladas ante la mirada de impotencia de muchos aficionados.

El futbol no siempre se ha tratado de armar el mejor cuadro de la liga para tener una maquinaria imparable, en ocasiones es la forma con la que el equipo sale a partirse el alma en cada jugada y morir de algo en los momentos desafortunados, para desgracia de muchos, Tigres ha pasado de ser un equipo temible a una escuadra muy poco efectiva en el campo de juego y poca sensación de garra al momento de atacar, se ha perdido la idea, se ha perdido el deseo, se ha perdido todo, inclusive se perdió el piso y la humildad sin darnos cuenta de que algo malo estaba por venir. No basta con presumir tener un cuadro temible y de los mejores de la liga, aunque en lo personal Tigres no está cerca de ser siquiera uno de los mejores 3 de toda la liga.

Uno de los grandes problemas que se veían venir, era la baja de nivel de elementos que solo buscan comodidad ante la poca competitividad interna, las salidas de tantos jugadores propiciaron una zona de confort para muchos jugadores que apenas hace 6 meses muy bien podrían haber perdido la titularidad por sus pésimas actuaciones y actitudes en la cancha, el peor de los temores se hizo presente para dar un golpe duro al equipo y a la afición, uno como aficionado no puede quejarse de cómo te jugo el rival, especialmente cuando se lleva 5 años ganando de esa forma, sencillamente a Tigres se le pago con la misma moneda.

Más allá del pésimo juego hay que recalcar las actitudes infantiles de los jugadores y la falta de concentración en la cancha, no es la primera vez que Guido Pizarro se dedica más a buscar un pleito que en enmendar los problemas del medio campo, y tampoco es la primera ocasión en que el plantel completo sale a la cancha pensando que ya tienen amarrado el partido y se dedican a pasar el balón sin buscar hacer daño de verdad, tampoco es la primera ocasión en el año en que la cantidad de pases errados ha sido tan evidente.

Habrá gente que la frase de “Las finales no se juegan…se ganan” no les parezca adecuada, sin embargo  no se trata jugar bien solamente, ya que el ser finalista ya es producto de él buen juego colectivo, sin embargo las finales deben jugarse diferentes, no te juegas el pase a otra ronda, te pierdes todo, las finales no te permiten enmendar los errores de la ida, porque el rival jamás tomara a la ligera algo tan importante, las finales se juegan con algo más que táctica se juegan con ambición y se ganan con corazón,  la mentalidad del equipo hoy fue uno de los tantos motivos por los que la derrota en la cancha ha sido tan pesada.

La hazaña del partido no la hizo América, la consiguió la directiva de Tigres con el aumento injustificado de precios y con lleno asegurado, no cualquiera puede timar a 39 mil personas y hacerlos salir con un mal sabor de boca después de tan mala actuación.

Hay que bajar las expectativas de este equipo, porque este Tigres no es capaz de lograr lo imposible, especialmente cuando los jugadores tienen una actitud pésima en el campo de juego, una actitud de equipo chico que es lo que describe a la perfección el chiste que es Tigres actualmente.

Una final prácticamente perdida, un fracaso de todos.