Perder no significa dejar de creer

La vida tiene muchas obviedades que, cuando se mencionan, se dicen con un cierto tono de sarcasmo o de burla haciendo referencia a que las cosas son simples, que las cosas son sencillas de entender. En el fútbol también existen las obviedades, porque nunca va a faltar aquél que te dice “esto se gana con goles” cuando hablas de fútbol y no sólo de un resultado.

Hay quienes, en burla también, comienzan a comparar los porcentajes de posesión con el número de éxitos de un equipo que sufre del juego directo, se hacen bromas que denotan el resultadismo del alma de cada uno, donde se mofan de mantener una idea que no te dio el triunfo a comparación de aquel que, sin idea y sin saber cómo, ganó.

Los días no han sido fáciles en Tigres, una parte –no toda- de la afición y muchos medios de comunicación locales se han encargado de decir estupideces… Diría “pensar”, pero me queda claro que eso no lo hacen, se pasan los momentos del día buscando culpables y buscando lo malo (realmente no hay que mirar demasiado para encontrarlo), y cuando les pides soluciones caen en la idiotez de pedir la destitución del entrenador y un “cambio de mentalidad”.

Muchas personas juran que mirar programas de televisión llenos de declaraciones de jugadores, secciones de análisis de arbitraje y vídeos de los 10 mejores goles de la semana sirven para crear un juicio real de lo que es el fútbol bien jugado, no sólo aquél de vértigo con marcadores abultados, porque todavía hay muchos quienes piensan que para ser buen jugador hay que poner huevos, correr mucho y hacer goles. Anotar sin importar cuál sea tu posición y cuáles sean las funciones y/o tareas de la misma.

Cuando alguien intenta hablar de fútbol dicen que esto no es una ciencia, te quieren decir que las tácticas y estrategias del entrenador son obsoletas, porque seguramente escucharon eso en televisión o lo leyeron en Facebook, y creen que es muy fácil “pasar la pelota”, y la estupidez de que el entrenador “suelte” al equipo nunca falta entre aquél que tiene una cerveza en mano y su cerebro descansando, porque ¿para qué lo va a necesitar? Si lo más cómodo es ir con las masas, sin pensar ni intentar analizar una situación o un partido.

¿Mediocridad? ¿Miedo? Son cosas que comúnmente leo, sobretodo en una sociedad como la nuestra llena de falso éxito pero mucho orgullo, de gente “que no se deja”, una comunidad repleta de habladurías y creerse más de lo que realmente son sólo por tener posesiones materiales o algún apellido de abolengo, y esos sentimientos siempre se quieren traducir al fútbol, porque estúpidamente se cree que el proceso del que gana de cualquier forma es mejor que aquél que no ganó, pero que jamás abandonó su idea.

El éxito es hipócrita, es falso y es muy dañino. Ganar un torneo significa mucho anímicamente, pero la felicidad o lo efusivo te dura unos minutos y después hay un gran vacío que sólo se puede llenar con trabajo para intentar volver a tener ese momento efímero de felicidad, y es un circulo que no podrá cambiarse. Es muy cierto que perder es lo normal, como escuchaba hace algunos años decir y no sólo por un periodista local, y es tan normal que es malo, porque la monotonía es la razón más grande de querer destacar, porque uno se aburre del día a día y busca momentos diferentes, momentos donde ganes. No hay quien no desee eso en el fútbol y en la vida. Nadie juega para perder, yo todavía no sé cómo se entrena a un equipo para empatar.

Me gusta ganar, pero no de cualquier forma. Yo no creo en la frase de “las finales no se juegan; se ganan”, yo no pienso que alguien o algo sea bueno sólo por tener más, es más importante el cómo lo conseguiste que el qué lo conseguiste. No sabe igual un triunfo con balones largos o goles a contragolpe que un triunfo dominando al rival a partir del juego posicional, al menos no para mí. ¿El resto de personas debe estar de acuerdo? No, es por eso que buscan siempre tener a aquél que ganó ayer, e ignoran que puede perder mañana y, conociéndolos, lo dejarán de querer.

Es indudable que Tigres ha tenido una muy mala racha de resultados que hoy en día lo tienen en una posición comprometedora, yo no voy a defender a un entrenador porque creo que no lo necesita. Con honestidad, yo quiero mucho a este equipo. No lo voy a querer más porque gane ni lo querré menos porque pierda y tampoco me sentiré importante el día que volvamos a ser campeones, confío en el cuerpo técnico y jugadores queriendo creer que también son honestos en su trabajo, nunca he dudado que Tigres ha salido a ganar cada partido y jamás lo dudaré, no me importa si el entrenador tiene bigote, si fuera calvo o gordo, creo que lo realmente trasciende es confiar en el trabajo.

Un director técnico, una directiva e incluso jugadores no pueden prometer resultados, no pueden y no deben mentir de esa manera, lo único que se les debe exigir es trabajo, porque siento que ellos son quienes representan una de las cosas que más valoro en mi vida como es Tigres y, aunque el resultado positivo no se esté dando, yo estoy muy a gusto con cada persona dentro del equipo porque perder no hace que deje de creer.

Desde mi manera de entender la vida y el fútbol, con seguros adjetivos de mediocridad por parte de muchas personas, las cosas van a mejorar sin necesidad de esas vanas exigencias que caen en fuera de lugar muchas veces. Yo voy a seguir teniendo fe en el cuerpo técnico, y voy a seguir esperando lo mejor cada partido y sé que ellos también lo esperan.

Twitter: @edutorresr