El error de diciembre

Los equipos de fútbol no se planean de un día para otro, no es tampoco una cuestión de sólo fichar a los mejores y creer que eso basta para jugar bien y que esto te acerque a ganar, la planeación de un club responde a diferentes aspectos que deben respetar las cuatro fases del juego, así como cuestiones del mercado y economía del equipo, sin olvidar que muchas veces la filosofía del club y/o afición influyen en todo esto.

Tratar de acercarse a la perfección es lo que muchos clubes pretenden, pese a saber que es inalcanzable, y Tigres no es una excepción. Cuando se ficha y se planea es con el objetivo de tener elementos capaces de entender, interpretar y desarrollar un modelo de juego hecho por el cuerpo técnico.

Es adecuado que existan dos elementos de primer nivel por posición, es decir: dos buenos arqueros, dos buenos laterales derechos, cuatro buenos centrales, dos buenos laterales izquierdos, dos buenos contenciones, cuatro buenos interiores, cuatro buenos wings y dos buenos delanteros.

Prácticamente es imposible tener el mismo nivel de calidad entre “titular” y “suplente”, puesto que no hay dos jugadores iguales. Pueden ser la misma posición, pero con funciones muy diferentes, incluso con características técnicas y físicas muy distantes entre uno y otro jugador.

Durante diferentes partidos hemos visto a Lucas Zelarayán partir desde la banda derecha, lo cual es un desperdicio de sus mejores cualidades. Con Zielinski en Belgrano jugaba por dentro, él mismo ha dicho que le gusta estar delante del 5 (Pizarro), o sea como interior para poder tener la libertad de caer a banda, meterse detrás del 9, jugar de media punta, pero cuando nace en banda yendo hacia dentro topa con el carril que ocupa el interior, no siente la posición de estar cercano a la banda, pero ¿por qué juega ahí si sabemos que no es su mejor zona?

La temporada pasada, los extremos derechos eran dos elementos de gran calidad: Damm y Guerrón, algunos preferían a Jurgen y otros a Joffré, pero ese ahora no es el tema a tratar; el tema es que ambos eran buenos y ambos podían trabajar bien ahora, pero la salida de Guerrón en diciembre no trajo consigo un relevo, dejó a Damm compitiendo contra Damm por la posición.

Una opción recurrente era sacar a Damm, meter a Damián y cambiar de banda por Aquino, pero se temía que Álvarez tuviese una lesión, ¡y pasó! Hoy mismo tiene una molestia física, y además Damm está tocado, y por cosas de este tipo hay que recurrir a tener a Zelarayán a la banda, que además de no conocer la posición y función evita que Jiménez pueda convertirse en interior, puesto que por el poco posicionamiento defensivo de Lucas no puede dejar tanto la zona.

El equipo tiene que equilibrar el plantel, adquirir quien pueda cubrir la banda derecha sin necesidad de quitar a un jugador de su mejor zona.