¿Por qué jugar sin Zelarayán?

Por @edutorresr 

Fernando Fernández y Lucas Zelarayán fueron las adquisiciones más importantes para Tigres en el régimen invernal de transferencias, el paraguayo vino a competir un puesto a André-Pierre Gignac, intentando tomar las oportunidades que el cansancio y dosificación del plantel puedan permitirle, mientras que el joven Lucas llegó al plantel como una de las promesas más importantes del fútbol argentino, pero ¿por qué no juegan?

Como ya dije, Fernández llegó sabiendo que enfrente de él está uno de los mejores delanteros del continente y de la selección francesa, y que ganar un puesto sería muy complicado, pero estuvo dispuesto a aceptar el reto que eso implicaba y trabaja semana a semana para poder estar a punto en caso de que Ferretti lo requiera, pero el caso de Zelarayán es menos entendible para algunos, puesto que su habilidad con la pelota pegada al pie, la conducción y capacidad resolutiva a muchos les parece desperdiciada en la banca, cuando debutó en el Volcán frente a León tuvo la oportunidad de pisar la pelota y enamorar a la grada, además de tener buenos un buen partido frente a Querétaro y anotar frente a Chiapas.

Jesús Dueñas es quien se desea sea sacrificado para el ingreso del joven de Córdoba, el 29 de Tigres está teniendo una temporada buena como es habitual en él, pero ciertos errores puntuales de descarga de balones, de errores de marcación en la medular y algunos otros detalles le han valido para que la confianza de la mayoría de la afición ya no estén con él, se entiende pocas veces que el fútbol va más allá de tirar a gol, correr o barrerte, incluso más allá de recuperar, porque hay que estar bien posicionado, colaborar a que bascule el rival, buscar el espacio, poner los balones a donde deben ir, cosas que Dueñas hace bien, pero no es espectacular, y por ello a veces se quisiera verle en la banca.

Las posiciones en el fútbol no son necesariamente definitorias, son sólo ciertas guías que damos para describir a un futbolista, es mucho más importante la función que la posición, y esta poca importancia también aplica para los sistemas de juego, pero por darle una lectura decimos que Tigres juega 4-3-3, con sus respectivas variantes en las cuatro diferentes fases del juego, pero en el 4-3-3 Dueñas juega en el carril interior derecho con las funciones de crear el doble pivote en la reconversión para hacer un 4-4-1-1, siendo Sobis el media punta o enlace que se encarga de orientar a los compañeros a partir de la zona que esté ocupando. Es decir: si Sobis está como interno derecho, Dueñas va de interno izquierdo para intentar buscar la circulación lateral de la pelota, pero si Sobis acompaña a Gignac en el ataque, Dueñas cierra a ser pivote o volante central en función de contención para poder abrir rápido a bandas y buscar centro del área.

Ahora bien, ¿Zelarayán es capaz de hacer eso? A mi manera de ver el fútbol, aún no es capaz. A Zelarayán hay que arroparlo con compañeros que sean capaces de cubrir varias zonas y hacer varias funciones útiles para todo el plantel y para no quedar nunca mal parados. Sobis es un futbolista muy inteligente, fue capaz de ser un 9 natural adaptado a una posición de interno diestro, además puede funcionar de 5 en diferentes y aislados mecanismos de salida, quizá en un futuro pueda cumplir las funciones de Dueñas para poder jugar con Pizarro, Sobis y Zelarayán en el medio campo.

Meter muchos jugadores con características ofensivas no siempre te asegura que atacarás mejor, lo que te asegura es tener un desorden y confusión en la cancha. No todo es ir hacia arriba, hay diferentes zonas del campo que tienen que respetar ciertas tareas defensivas por el bien de todo el equipo. El fútbol no se trata sólo de querer hacer algo y hacerlo, porque el rival también va a intentar hacer lo suyo y no lo puedes subestimar jamás, no debes flaquear creyendo que no será importante defender. Hay que atacar y defender con la pelota, pero hay que saber qué hacer cuando no la tengas, y hay que trabajar mucho para que un jugador como Zelarayán sea capaz de interpretar bien la posición de interior con tareas posicionales de defender, no sólo de bajar con huevos y robar.