Un empate agridulce

La noche del sábado Tigres visitó a Culiacán, Sinaloa. Un lugar del país que tenía mucho tiempo sin acudir, tierra de fútbol que después de algunos años volvió al máximo circuito del fútbol mexicano.

El primer tiempo fue mezquino, durante algunos minutos Tigres ni siquiera podía tener posesiones largas, el rival apretaba y no dejaba recepcionar o enviar tranquilos a los futbolistas felinos, tal parecía que Suárez pretendía la equivocación del cuadro de Ferretti para así aprovechar con un contragolpe e irse arriba en el marcador, si es que la pelota entraba en la oportunidad que tuvieran.

Durante la segunda mitad Tigres mejoró muchísimo, la posesión del elemento era nuestra, teníamos suficientes jugadores en campo rival como para poder decidir con quién ir. Sin embargo, el partido de Dorados no fue malo, estuvo bien colocado en su defensa y zona de recuperación en medio campo y ¾, buscaban un error en el pase, cortar una línea y poder salir jugando a velocidad. Así fue su propuesta de partido.

Tigres tuvo mucha tenencia estéril, porque el último pase, la última decisión siempre eran malas. Iban mal ejecutadas, había otras opciones o era sencillo para el rival poder desarticular el ataque e intentar comenzar el suyo.

Si hablamos sólo del ataque, podemos decir que fue displicente; tuvo las oportunidades pero no logró vencer el arco de Luis Míchel. En total, Tigres tuvo ocho tiros, de los cuales sólo cuatro fueron a portería. E incluso hubo uno a centímetros de la línea de gol que Arévalo no pudo conectar, un mano a mano de Sobis vs Míchel que el arquero ex chivas pudo detener. El ataque, considero, fue bueno en función de la buena defensa que planteó Dorados, pero no pudo concretar las oportunidades. Y bueno, por parte del equipo local, hubo cinco tiros y sólo dos iban a portería.

Jugando por fuera y buscando algún receptor en el área, Tigres intentó 10 centros, pero sólo cinco fueron bien dirigidos y no cortados por la defensa. Dorados tuvo 11 centros y sólo dos fueron buenos.

En cuestiones defensivas, los de Ricardo Ferretti tuvieron una muy buena noche. Lo que había de complicado fue resuelto, quizá una jugada de Mancilla y un balón parado con mala marca de Sobis fue lo que trajo problemas. Tigres tuvo 18 rechaces, nueve despejes, recuperó 52 veces la pelota e intentó 17 entradas de las cuales 17 fueron correctas.

Como aficionado uno se siente molesto, intranquilo y decepcionado por el resultado, pero por otro lado considero que no hay que desacreditar todo lo hecho. Hubo oportunidades, se tuvo el balón y se sufrió muy poco. Estoy de acuerdo en que a muchos les gustaría arriesgar más, que se explotara más al plantel, pero conociendo a los jugadores yo considero que el juego de posesión y llegada con varios jugadores es lo indicado.

Muchas veces se cree que hay que ganar como sea, pero creo que no debería hacerse así. Hay formas, hay una idea hecha a lo largo de cinco años y los jugadores están convencidos de lo mismo. No me agrada que aplaudan cuando ganan, no me molesta que se abuchee cuando ganen, pero tal vez no deberíamos ver sólo cuántos goles se anotaron, sino ver si el marcador fue de acuerdo a lo que se jugó. Yo sé que esto se gana con goles, que no es un deporte de apreciación, pero a veces la pelota no entra. Aunque se intente, aunque haya oportunidades en la línea de gol, la pelota no entra.

Yo estoy muy convencido de que los jugadores, directiva y cuerpo técnico se sienten también frustrados porque no se da lo que el equipo merece obtener, los recursos del juego han sido buenos, las oportunidades han existido y nunca nos ha dominado el rival. El equipo ha merecido más, pero no lo ha logrado. Y esto no es cuestión del entrenador, si las oportunidades no existieran o si no se identificara una forma de juego, sí sería culpa del entrenador, pero el trabajo, los entrenamientos se notan en la cancha, falta que entre la caprichosa.

Sé que hay mucha gente enojada y decepcionada, con ganas de que echen a Ferretti, y si digo que hay que ser pacientes me dirán que ya han sido pacientes muchos años, y entonces lo único que puedo decir es: disfruten el juego, analicen sin el resultado. Fíjense en cuánto merecemos y cuánto logramos, sé que el juego no se trata de merecer si no de meter gol, pero vuelvo a insistir: la pelota no ha entrado.

¿El equipo tiene que mejorar? Por supuesto. ¿Cómo se mejora? Mediante los entrenamientos. ¿Lo hecho es lo adecuado? Seguramente, por lo que conocemos, sí. ¿Hay que perder la ilusión? Jamás.

Twitter: @edutorresr