“El éxito no es sinónimo de felicidad”

A mí me encanta el fútbol, me desvivo por él. A veces no como, duermo poco, no me gusta salir de casa porque sé que hay un partido en algún lugar del mundo que podría estar viendo, o quizá repetir algo que ya he visto para notar cosas que en las veces anteriores no pude notar, quizá por distracción o porque algún recurso técnico individual o tal vez alguna cuestión táctica me dejó pensando durante algún momento del juego y perdí la debida atención que hay que dedicar.

Sin embargo, no puedo decir que el primer juguete que tuve fue un balón o que me regalaron una playera de Tigres desde la cuna, debo mencionar que el fútbol no era mi deporte favorito. Incluso hoy puedo decir que no me gustan los deportes, no aguanto ver fútbol americano, básquetbol, béisbol, tenis o golf porque me aburre, pero con el fútbol es distinto y no siempre fue así, quizá a partir de 2006 o 2007 cuando yo tenía 10 años de edad me comenzó a interesar esto.

Hice esa pequeña introducción del fútbol y mi vida porque cada que hablo de los temas que aquí voy a tratar me exponen argumentos de las épocas de Don Carlos Miloc, con Barbadillo, Boy, Azuara, Battocletti y todas esos referentes del equipo que muchos llaman ídolos pero yo no puedo hacerlo porque no los vi jugar, y no voy a decirle ídolo a alguien por vídeos de goles, sería muy estúpido hacerlo dado que un gol es la finalización de una jugada, y no podemos juzgar a un futbolista sólo por con la conclusión de un desarrollo de juego.

Yo creo que en el fútbol no puedes cerrarte a las opiniones de los que quieren al mismo equipo que tú, ni puedes encerrarte en la opiniones de los de tu mismo país; tienes que expandir tus horizontes a otros países o continentes, y Twitter es una gran herramienta para crear lazos e intercambiar opiniones, a mí me satisface que personas no interesadas en Tigres, cosas como “Qué buen jugador es Pizarro”, “qué gran fichaje el de Damm”. Y así como se  platican cuestiones de fútbol, también me gusta hacerlo de aficiones, y con la gente de Argentina, España o Chile con quienes he charlado los casos son los mismos: extremistas y resultadistas.

Cuando un equipo gana la mayoría de los aficionados creen que es lo normal, pero no entienden que si fuera tan normal ganar no habría récords de victorias tan famosos. Si lo raro fuera perder quizá el fútbol no sería lo que es. Está bien sentirse los mejores por un rato, porque a veces cuando sufres un partido en la jornada tres y logras meter la caprichosa al fondo de las redes no distingues si el gol es de un inicio de temporada o de una final de Champios, los goles se sienten igual cuando quieres al equipo.

Cuando un equipo pierde es el momento ideal para todos, unos dicen que “hay que estar en la malas” y se sienten orgullosos de su equipo, se sienten más aficionados que otros y todas esas cosas y fotos en Facebook con frases motivacionales y un fondo de Marco Reus y Lewandowski saludándose, y otros aprovechan para sacar sus “se los dije, ese técnico no sirve de nada, es defensivo, es un mercenario, debió meter a los jóvenes con garra y seguro ganábamos” y esto último lo sienten como si existieran eternos Julio´s Gómez metiendo goles de chilena a unos alemanes, y no existen porque si existieran lo de esa tarde en el TSM no hubiera quedado tan recordado, lo guardamos en la memoria porque es algo que no se ve nunca.

Soy un convencido de que ganar no es lo máximo y que perder no es lo peor, porque puedes ganar y todos pueden ganar, en el fútbol le dan una pelota al 4 y este la lanza al 9 y cabecea a la portería y entra, pero en todo el partido te dominaron y tu portero fue el héroe. O tal vez ganas a partir de una idea en la que no crees y eso no se siente bien.

Ahora, si intentaste con todos tus recursos y tu idea de juego, si te esforzaste por lograr un triunfo y el rival fue mejor o la pelota no quiso entrar, como fue el caso del partido vs Puebla, ¿es un fracaso? Si juegas una final como se jugó frente a River Plate y la pierdes por goles que realmente no se esperan, y tuviste tus oportunidades pero decidiste mal o pegaron al poste, ¿es un fracaso? Yo sé que aquí, en esto de River, todos van a decir “obvio es un fracaso, porque contraste a jugadores de Europa, porque tenías todo para ganar” y también añaden el “¿de qué te sirve jugar bien si no ganas?” y es donde te das cuenta de la clase de personas con las que tratas.

Quiero ahora hablar un poco del éxito y el fracaso en un jugador, específicamente en Damm: futbolista que desde el primer partido ha demostrado una calidad enorme, pero que entre algunos se dedican a decir que “le falta mucho”, que no tiene gol y esas cosas de la RG 690, y es válido porque son sus puntos de vista, pero era bastante notorio cuando por el simple hecho de no hacer gol no se le valoraban grandes partidos como los que venía haciendo en liga, y en uno de los partidos menos buenos que ha tenido como el de frente a Atlas nadie dice nada sólo porque hizo un gol, ¿qué hubiera pasado si no lo hacía? Por cuestiones de él o de Fraga, o el poste o algo así, ¿seguiría siendo el mismo que abuchean o por un gol ya cambió toda la perspectiva? Y no quiero decir que deban criticar a Damm, a mí él me encanta, pero se me hace poco coherente como por un gol los abucheos desaparecieron.

Yo no sé cuánta gente lee lo que escribo en este sitio, pero sí sé cuánta gente me comenta y son pocos, y la mayoría respecto a mis textos sobre táctica o desarrollo del juego sacan eso de “¿de qué te sirve jugar bien si no ganas?”, y entiendo su postura porque todos queremos ganar, pero el jugar bien y no ganar no significa que lo hecho se tenga que desechar, y yo pido abiertamente que si alguien conoce un deporte donde siempre gana el que juega mejor, me lo diga para decirle a toda esa gente que vaya a esos partidos con sus “Vamos Tigres, te quiero ver campeón otra vez”, en el fútbol nunca va a ser así, y las injusticias del fútbol no hacen idiotas a los entrenadores ni malos a los jugadores, hay equipos increíbles como Holanda que nunca ganaron nada pero están llenos de gloria.

A todos nos gusta sacar culpables siempre, y en Tigres hay algunos muy marcados: Ferretti en la final vs América por poner mal la alineación, Ferretti en cuartos de final vs Santos porque la pelota no entró, Ferretti en Concachampions por usar jóvenes, Ferretti por no usar jóvenes, Damm porque no tira a gol, y si se me olvida alguno me lo recuerdan. Necesitamos, invariablemente, culpar a alguien.

También siempre hay inocentes, y en esto es una constante: la afición. Ay, pobrecita de la afición ¡Cómo sufre! Gente insensible de la directiva y cuerpo técnico, ¿qué no ven la incomparabilidad? ¿Los tatuajes del escudo en la piel? ¡¿Qué no ven que el pueblo los quiere?! Y en la derrota o fracaso ellos son siempre los más afectados, y creen sólo ellos sufren porque los jugadores llegan a su casa para nadar en dinero y se les pasa. Obviamente en la derrota la afición es siempre inocente, porque no tienen nada que ver en la cancha… Mismo caso que en los triunfos, tampoco tienen –o tenemos, yo también soy afición- nada que ver cuando ganan

Ni perdiendo importan los aficionados y ni ganando tampoco, está muy padre que lleven sus banderas y que le pidan a los jugadores huevos y todo eso, pero aunque sí se motiva a un futbolista con esas cosas, no es como que hagan ganar a un equipo y ni que digan “es que nosotros hicimos el empate 2-2 frente a Morelia” (como algunas personas raras de enfrente piensan) o “cuando el equipo anda mal la hinchada lo hace ganar” y muchísimo menos esas imágenes de una grúa dirigida por aficionados sacando al equipo de la parte baja de la tabla para llevarlos arriba, no confundamos el papel que tenemos los aficionados.

Aquí es donde mucha gente empieza a pensar que el equipo juega para la afición y todas esas cosas, y estoy de acuerdo porque si no jugarían sin público, pero tenemos que saber diferenciar que juegan para la afición, pero el equipo no es de la afición, así que el que moleste que el equipo toque mucho la pelota sin saber por qué motivo juegan así, aparte de ser una queja bastante absurda, el director técnico y jugadores no deben preocuparse por los silbidos ante las posesiones largas, porque para jugar así tuvo que haber un trabajo y un convencimiento.

Se entrena para jugar bien, se juega bien para ganar y, sin embargo, no siempre se puede ganar y el no ganar no es fracasar porque lo intentaste de la mejor manera posible. Al menos en el caso de Tigres.

El único objetivo del aficionado es levantar una copa, y sobre todo después de que hace 4 años probamos las miles del éxito y la gloria, que pocas veces se dan ambas cosas juntas, y nos gustaría volver a sentirlo y también actualizar nuestras fotos de Facebook donde se muestre a los jugadores levantando un trofeo.

Hay mucha gente que no estará de acuerdo con esto, porque perciben la vida y el fútbol sólo como ganar, y creen que el campeón es el único bueno y los otros 17 equipos no sirvieron de nada,  y aunque creo que para el sentido común dentro del juego esas opiniones son bastante huecas, tenemos que oírlas y vivirlas porque en el fútbol todos y nadie tienen razón.

“Como primera medida yo creo que el éxito y la felicidad no funcionan como sinónimos, hay gente exitosa que no es feliz y hay gente feliz que no necesita del éxito para serlo, y la obligación que tiene todo ser humano es rentabilizar sus opciones para ser feliz, entonces nosotros deberíamos aclararle a la mayoría que el éxito es una excepción, no es un continuo. Los seres humanos de vez en cuando triunfan, pero habitualmente desarrollan, combaten, se esfuerzan y ganan de vez en cuando… Muy de vez en cuando” 

Marcelo Bielsa.

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