Ferretti : Las dos caras de la moneda

Es la segunda vez en muy poco tiempo que escribo de alguien después de un resultado positivo, hace unos días escribí sobre Damm tras anotar el 0-1 que dio tres puntos sobre Atlas, y hoy redacto esto sobre Ricardo Ferretti después de que la Selección Mexicana obtuviera su boleto para la Copa Confederaciones. Espero no se me haga una mala costumbre.

Durante los cinco años de Ferretti en Tigres no cabe duda de que ha recibido muchas críticas, siempre sacan argumentos como una mala alineación, y después fue que no pone a los más jóvenes, luego fue que sí puso a los jóvenes, posterior a esto que no sabe jugar finales, no tiene mentalidad ganadora, que ganó 2-0 cuando debió ganar 5-0, hizo mal los cambios.

Leí después del partido México 3-2 USA que “Así debió haber jugado la final de la Copa Libertadores” y tuve una sensación de rabia, impotencia, desentendimiento por comentario tan absurdo. Sí, a la afición en general le dolió perder la copa –cabe decir que mucha gente en su vida habían visto un partido de Copa Libertadores, otros ni siquiera conocían al Emelec-, pero no podemos decir que se hizo un mal torneo, y aquí es donde salen a relucir los “no sirve de nada hacer un buen torneo si no ganas la copa”, pero no se logró el trofeo y ni modo, así es el fútbol.

El sábado entero iba a ser un día especial, a mí me interesa mucho cómo le vaya a México en materia de fútbol y la clasificación a Juegos Olímpicos y Copa Confederaciones era importante, y también era importante para mí que Ricardo Ferretti regalará sonrisas, de esas que durante los partidos se ven muy poco.

A mí me han dicho que estoy cegado, me han dicho que me paga el Club Tigres para hablar bien de ellos y de Ferretti, he recibido comentarios diciendo que el fútbol lo hago yo muy complicado y muchas cosas más cada que no llamo mercenario, defensivo o ratonero a Ferretti, y estoy seguro de que toda esa gente quiere “fútbol ofensivo”.

Cuando dicen “ser ofensivos /verticales” nunca he sabido a qué se refieren, si a tener tres puntas y dos extremos corriendo durante 90 minutos, poniendo 10 pases de gol y acertando 7 por partido, porque créanme que si esperan algo así están viendo el deporte equivocado.

No soy el aficionado más grande de Tigres, siento los colores por tradición, la verdad no me importa si vives en Anáhuac y vas de rodillas cada sábado hasta el Estadio, no siento que eso te haga más aficionado o que no hacerlo te haga menos, no me pongo la playera, raramente gritos los goles y si ganan o pierden no es motivo total de mi humor por el resto de la semana, tampoco siento que el equipo me deba trofeos y mucho menos creo que los merezco, y como no siento todas esas cosas por un club, tampoco las siento por Ricardo Ferrertti; yo admiro a la figura que es, porque si se llamara Juan Pérez o Pepe López me daría exactamente igual.

Admiro el trabajo, el esfuerzo, las ganas de enseñar todo lo que sabe, el compromiso con los equipos de siempre jugar bien, las declaraciones sensatas  como “no hay que exagerar la derrota ni la victoria”, el análisis que hace sin el resultado del partido porque entiende que puede circunstancial, la paciencia que le tiene a una afición tan rara como la de Tigres que exige cosas como si fueran lo máximo ellos para merecerlas, y luego van a la cancha vestidos de negro, y un día es #ElEquipoDelBigotón para el otro ser #FueraTuca.

Yo soy capaz de hacer opiniones como estas tras un resultado, pero no tengo los tamaños para dar un análisis a partir de ganar o perder, no tengo la valentía de otros para juzgar a un entrenador con el simple hecho de que la pelota entre o no, y quizá es el error más grande de mi vida, porque veo que todos los incomparables son así y yo no puedo.

Nunca he tenido duda de que Ferretti es un gran entrenador y un buen director técnico, con errores como todos, y también confirmé lo que sospechaba: es un buen seleccionador. Seguramente cuando deje los banquillos, que no falta mucho tiempo, se le juzgará por haber ganado quizá menos de cinco títulos, se le juzgará por no ganar la Copa Libertadores, se le criticará por “tocar mucho el balón”, y los más idiotas siempre recurren al “¿cuántas copas ganó?”, por supuesto. Y pese a tantas críticas y todo, se le extrañará.