Cuenta Regresiva Día 1: Crónica de un Sueño Libertador (Parte II)

Por : Erick Jimenez

Twitter : @erickjmz

Tigres terminó la fase de grupos como el segundo mejor clasificado, solamente adelante Boca Juniors que había estado en el grupo más fácil del certamen. Tigres invicto, número 2, arriba de River, arriba del Inter, del Cruzeiro y del Sao Paulo. Tigres arriba de históricos equipos que antes nos habrían echado de la justa. La grandiosa posición de Tigres le hizo jugar contra el segundo peor clasificado, el Universitario de Sucre. Tigres lo ganó en la ida, 2 – 1 de visita para empatar en casa y consolidarse para los cuartos de final.

Llegó, el que hasta el momento, sería el partido más difícil para Tigres en el torneo. El River en la fase de grupos no tenía la fuerza que le caracterizaba y el más peligroso hasta ahora sería el Emelec. Corría el riesgo de cuestionársele y subestimársele al venir de Ecuador. No era el Uruguayo, Brasileño o Argentino, era un equipo Ecuatoriano. Probablemente nos falta entender que Ecuador pasó al mundial en una zona mucho más competida que la nuestra y no lo hizo ganando el repechaje. Emelec es la base de, ni más ni menos, la selección ecuatoriana y era, en definitiva un partido complicado. Perdimos la ida, perdimos el invicto, pero los jugadores estaban seguros de sacarlo en la vuelta. Recuerdo pensar: “Salvo la final del 2011, este es el partido más importante en el que he estado, ¿Sabes lo que significa ganar este partido? ya serían semifinales de Libertadores” y así fue. Tigres ganó 2 – 1. Siempre al frente remontó el de ida con coraje, valor y un poco de suerte. Tigres estaba en la siguiente ronda.

Vino el descanso y la reestructuración. El equipo se armó en grande. Logró convencer a un Francés en su mejor momento de que su futuro estaba en Tigres. De que no importara que fuera el número 19 de Europa, entre tantos grandes, que Tigres tenía con que, para que y que su nombre quedaría grabado en la historia como el primer francés en ganar la Copa Libertadores, de que después iremos a ganar la de Concacaf para estar en el Mundial de Clubes. Con la ambición de los directivos no dudo que ese haya sido el discurso. La aventura para el comenzó en Brasil, donde también comenzó la de Aquino, regresando a México para intentar consagrarse ante un tipo de afición que no tendría nunca en el Villarreal ni el Cruz Azul; llegó Damm para explotar el talento aprendiendo de un verdadero maestro y regresó el capitán. A donde nace, a donde nació por mucho tiempo el futbol. A Brasil. Regresó Juninho para estar con Ayala en la central. Faltaban solo Dueñas y Torres Nilo.

El primero contra el Inter daría para una columna entera. Dos errores en los primeros minutos y el vendaval del Inter le costaban al equipo los primeros dos goles en contra. Nunca en todo el torneo había estado Tigres dos goles abajo. Se acercó con Ayala, que después nos alejó del empate con su expulsión. Se levantó Sobis después de una patada para encarar a Gefferson, al 24, con lo que encaró al equipo, al suyo, al que no estaba poniendo huevos, al distraído, al que se estaba olvidando todo lo que se jugaba, al que se sentía abajo al 13 con 55 y se sentía lejos. Despertó Tigres y el gesto valió la pena. Fueron Guido y Egidio, Damm, Gignac y Juninho. Se acabó y ellos aplaudían.

Damm erró y llegó para corregir, para aprender. Un poco sobre timing, cuando sacar el centro, era lo que ocupaba. Cayó el primero de Gignac y el resto se cuenta solo. Nada más ver el marcador: 3-1 y con eso recordar el dolor en la garganta después de festejar cada uno de ellos. Tigres a la final de la Copa Bridgestone Libertadores. Nunca más que ahora se merecía el Estadio Universitario recibir una final de copa Birdgestone Libertadores, lástima que, por reglamento, no pudiera ser la que de verdad se merecía, es decir, la de vuelta. Nunca más que ahora se lo merece la hinchada. Siempre esta y siempre apoya, siempre aplaude y demuestra como es el amor incondicional a unos colores, a una playera, a una piel. Nunca más que ahora que la civilidad se ha convertido en una práctica habitual, con menos antis y más aplausos a la calidad, con menos arrogancia y más humildad. Tan fácil como voltear a ver a Sudamérica; San Nicolás se merecía la de vuelta, cerrar aquí, con la gente bonita que canta y grita no con la que avienta gases lacrimógenos, objetos a la cancha y que amenaza con la violencia cada que su equipo pierde.

Y, ¿qué decir de Tigres? Número 2 del torneo, River pasó por una locura de la afición de Boca, que ahora nos apoya. Tigres pasará a ser el primer equipo mexicano vitoreado por todo Buenos Aires, tanto Boca como River han querido ver ganar a Tigres y a los dos buscaremos darle gusto. Ya pasó el primero, 0-0 literalmente, no pasa nada. Tigres arriba siempre y se pronostica igual. Porque en esta final, Tigres es el equipo grande. Que no se nos olvide. Que no se le olvide a nadie.

El fútbol ofensivo es infinito, interminable. Por eso es más fácil defender que crear. Correr es una decisión de la voluntad, crear necesita del indispensable requisito del talento. – Marcelo Bielsa

Por eso siempre será más difícil ganar que perder.