El esfuerzo y la pasión no se discuten

La pasión y la ilusión es una de las pocas cosas que una persona no puede ocultar, por más objetivo que intentes ser, es innegable que se enchina la piel al pensar que estás a 90 minutos de poder entrar a la historia del fútbol, a 90 minutos de alcanzar la gloria en el fútbol latinoamericano.

“El fútbol es la recuperación semanal de la infancia”, así lo dice Javier Marías y lo menciona Juan Villoro en su libro “Dios es redondo”, porque resulta imposible no recordar a los héroes de las epopeyas que te hicieron soñar cuando fuiste un pequeño, y que está la oportunidad para que existan nuevos héroes con la camiseta auriazul pegada a la piel.

Hace mucho tiempo que no me resulta raro perder, es lo más normal que puede tener un ser humano, pero lo que realmente se me hace extraño es la falta de esfuerzo, el no correr en la cancha, y tampoco pediría correr por correr, sino hacerlo con un orden y con una firme idea de saber a dónde llegar, por qué llegar allí y para qué vas a llegar. Sea para robar, para recibir un buen pase y dar uno mejor, pero que en la cancha todos estén en constante movimiento, de alguna manera tener esa ansiedad para de pronto poder estallar y buscar la gloria en forma de gol.

Hay una frase importante que declaró este martes Damián Álvarez, el extremo izquierdo dijo “no tenemos miedo al éxito” y me parece algo realmente fundamental, los estados anímicos en las diferentes etapas del juego, como mencionaba Mario Castillejos en su programa matutino: hay que saber cómo actuar al ir empatando, ganando y perdiendo. No puedes salir a la cancha con la idea de “necesitamos un gol”, porque cuando lo logres, lo más natural sería ir por otros, pero la mente de cada uno se acopla a que ya consiguieron el objetivo principal, y comienza a bajar la intensidad inconscientemente.

Ricardo Ferretti no es un entrenador especialmente motivador, pero se cuenta con futbolistas como Sobis, Nahuel, Arévalo, Briseño, Damián Álvarez, Rivas, Gignac y un líder como Juninho que tienen una sed enorme de ganar esto, y no es por dejar fuera al resto de elementos, pero estos son los que logran cambiar el estado anímico de todos sus compañeros gracias a los enviones anímicos, desde ir por una pelota casi perdida, bajar a recuperar una pelota que se perdió en medio campo. Esas acciones, también deben ser mostradas en el vestidor, a lo largo de toda la concentración a cada jugador, y sacarse una idea de inferioridad que se tiene siempre cuando un equipo mexicano enfrenta a un sudamericano.

Las distancias se han acortado, hoy sólo importa lo futbolístico, porque somos iguales. Sí, quizá haya individualidades que se dan normalmente en los brasileños o en los rosarinos, ese ADN que aún no se adquiere en México, pero como equipo, como un todo y no como un 9 o 10, somos importantes, somos imponentes y podemos ser invencibles si trabajamos bajo un mismo propósito.

Seguramente para quienes sólo han visto partidos desde Emelec para acá, o quizá algunos partidos de la liga, podrá ser decisivo este juego para la continuidad del proyecto con Ferretti y compañía, quizá les sea suficiente para criticar a ciertos elementos como Guido Pizarro en caso de que el resultado no nos favorezca, y a esa gente le puedo decir que no es necesario que estén, que si tienen la camiseta puesta para tomarse algunas fotos y celebrar en redes sociales en caso de que se pase, o criticar y reventar en caso de que no se logre, pueden quedarse en casa y esperar a que termine el partido y comenzar a hablar, a final de cuentas esas opiniones no van a importar porque vienen de gente hueca, oportunista y, como dicen ahora, modista.

A la gente que comparte la misma pasión, y que al entrar a la cancha o desde donde se siga el juego, comienza a tener un mismo latido, les puedo decir que deseo lo mejor para todos nosotros. Yo todavía recuerdo los partidos en cancha de Necaxa y en casa contra Morelia con el único deseo de no irnos a segunda división, yo también recuerdo la impotencia de los domingos en la mañana con las tapas de los diarios donde mostraban la derrota de nuestro equipo. Yo, al igual que mucha gente, recuerdo esos momentos, y no los olvidaría y si pudiera borrarlos, no lo haría, porque todas esas cosas nos hacen poder disfrutar hoy partidos de esta índole, situaciones donde mirábamos del 15 al 18 en la tabla general para hallarnos, todos esos momentos hoy nos hacen disfrutar estos días, nos hacen sentir emoción al tejer y pintar nuestras banderas, porque estas situaciones sólo se viven una vez en la vida. Sí, puede volver a pasar llegar a esta instancia, pero ESTA ocasión no se va a volver a repetir, sólo se puede vivir hoy.

Por parte de la afición, creo que no habrá decepción ni nada que reclamar, por el Club tampoco, se están sintiendo muy cerca del aficionado en redes sociales y eso hoy es vital, y lo único que podría decepcionarme del equipo sería no verlos correr, porque podemos perder, nos pueden golear, pero si corren y nadie regala nada, yo me quedaría tranquilo. Sería difícil no ganar, pero no ganar sólo te quita éxito, no la gloria.

El éxito y la felicidad no son sinónimos, muchas veces es preferible perder con amigos que ganar con desconocidos, y hoy Tigres es un grupo importante. A mí no me importa si van a decir que Sobis está peleado con Guerrón o cosas de ese estilo, yo veo vídeos y fotografías donde hay sonrisas y dinamismo entre todos, no estoy dentro del equipo y tampoco tengo quién me diga cómo está todo ahí, porque prefiero tener una percepción propia de las cosas que yo vea, y no a partir de lo que otros me digan o me quieran hacer creer.

“No ganar y ganar es lo mismo, pero ningún existo inmuniza” decía Marcelo Bielsa, hay que entender que el principal objetivo sí es ganar, pero no es lo único importante; hay que tener en cuenta que hay mundo de cosas más aparte de ganar, y todo eso es lo que no se puede discutir si se da dentro de la cancha o no. No quiero sonar a un mercenario, pero espero que haya jugadores con sangre en una amalgama con sudor y coraje, y quizá triunfalismo, al final del partido en el vestir. Yo quisiera ver una batalla en el campo, donde tácticamente podamos ser superiores, y además ser fuertes físicamente y no dejarse de nadie, saber que en casa se respeta, pero sin recurrir a una violencia desmedida.

Este miércoles pueden pasar muchos escenarios en el Volcán, pero lo único que es seguro es que lo vamos a disfrutar.