¿Qué es fracasar?

Mientras revisaba el Argentina – Suecia de Corea – Japón 2002, me encontré un vídeo donde entrevistan a Bielsa, y este comenta “Ha sido un fracaso porque estábamos en condiciones de obtener más de lo que obtuvimos”, y eso es lo que podría llegar a pasar con Tigres, pero tomar como fracaso el no ser campeón no es lo adecuado.

Twitter y Facebook son los medios de comunicación masivos más importantes hoy en día, uno ya sólo ve las noticias por costumbre, porque todo ya lo leíste en twitter, y como es útil para la vida diaria, también lo es para cosas menos importantes como el fútbol y sobretodo en las últimas fechas donde se ficharon jugadores importantes para nuestro club, como Gignac, Uche, Damm y Aquino.

La especulación fue lo principal durante esos días, cosas como si iban a caerse los fichajes y otros asuntos del tipo extra futbolístico que no vale la pena mencionar ni recordar.

Una cosa bastante marcada entre los aficionados que tengo la buena o mala suerte de alguna vez haber leído es que dicen cosas del tipo “Si Tigres no gana nada, va a ser un fracaso y se tienen que ir todos, empezando por el entrenador”.

Tigres actualmente está preparándose para enfrentar tres torneos el siguiente semestre, aunque uno sólo sea de máximo cuatro partidos.

El equipo entrena, se alista, toma la forma y condición física, técnica y táctica adecuada para poder hacer frente de una manera noble a estos torneos, que deben ser disputados sin justificación y sin razones para dejar algo dentro de sí mismo, porque es indiscutible que todo lo que los futbolistas tienen debe ser entregado en la cancha. El contrato no diferencia entre Metepán y River Plate.

Fracaso es la palabra que peor medida se tiene en nuestro entorno futbolístico, porque se entiende como fracaso el simple hecho de no ser campeón, cuando realmente las cosas no son así.

No levantar una copa puede ser consecuencia de muchos factores donde se impusieron las desgracias del fútbol, como las lesiones o los autogoles, por decir algunos ejemplos fáciles, pero la mayoría de la persona considera como fracaso el hecho de hacer un buen torneo, ser finalista y perderlo, mucha gente considera fracaso el tener un partido espectacular y no lograr finiquitarlo, y claro ¿quién se acuerda del subcampeón? Pero, ¿dónde queda lo glorioso de jugar bien al fútbol?

Los únicos equipos que realmente fracasan son los que llegaron a una posición en la tabla clasificatoria sin tener un estilo de juego, sin estar convencido de lo que hacían, los que la mayoría de sus goles eran producto de tiros de castigo o de goles bastante circunstanciales, donde no podías decir si el equipo jugaba con tres o con cuatro, si iba por dentro o por fuera, los equipos que fracasan son los que sabes que van a ganar, pero que no tienen una bandera de fútbol que respetar, los que no tienen un estilo y juegan para agradarle al público antes que con un orden táctico y un orden de ideas que los lleve a todos juntos, sea a la derrota o a la gloria, pero juntos.

Ser un equipo noble, con argumentos de fútbol basados en lo que los jugadores son capaces de hacer y en lo que el entrenador ofrece, tener la capacidad genuina de jugar a un mismo fútbol semana a semana, hacer que el rival se adapte a tu juego y no tú al de ellos, tener a los jugadores convencidos que lo mejor es atacar por fuera o que lo más adecuado es conducir por dentro, tener 15 titulares para que cuando tengas que hacer cambios no se note una diferencia de juego, el ser un equipo unido y no sólo 30 personas con un mismo escudo, pero que fuera de la cancha no se habla nadie. Todo lo bueno mencionado, es hoy nuestro club.

Tigres puede ser octavo o puede ser primero, de allí para abajo no se perdona. Y quizá sale octavo porque las cosas no se dieron, porque la portería se encogió y todas pegaban en el larguero, quizá hubo desafortunadas lesiones y hubo que echar mano de la tercera opción de juego y aunque el sistema no cambio, la técnica individual sí. O también pudo haber salido primero, y competir, y merecer, y lograr una final, pero el delantero sale en una mala noche o quizá el arquero rival sale inspirado porque acaba de nacer su nene y no deja pasar ni la humedad, en ese caso ¿fracasamos? En ese caso la gloria ya sería nuestra, porque se compitió, se creó ilusión y se mereció, pero ¿no se consiguió? Bueno, ya habrá otra oportunidad más, pero no puede quedar duda que lo que se tenía se entregó, y que el factor más importante del fútbol, la suerte, no estuvo de nuestro lado en determinado momento.

Perder cuando compites por una Liga, es sólo eso: perder. Pero hay que valorar las cosas que se hicieron, y como decía al principio la frase de Marcelo Bielsa, fracasar es obtener menos de lo que se merece, y se puede no obtener un campeonato que fue merecido por, como decía, los recursos nobles y genuinos empleados, pero eso no significa no ser glorioso, porque el éxito y la gloria no es igual.

Hay bastante gente que quiere que a Tigres le vaya mal, y es normal que esto se dé en los equipos enemigos, pero también existen quienes desde nuestra misma trinchera desean un mal paso para poder decir, con los resultados ya en mano: el técnico debe ser cesado. Y es bastante lamentable que ocurran casos como estos, sobre todo viniendo de personas que no entienden de fútbol más allá de sus reclamos infundamentados y ahogados en sus vasos de cerveza y mediocridad mental.

El Club está para cosas importantes, sobre todo hablando de competencia, y se deberá notar la entrega en la cancha porque es lo único que es innegociable. Aún no empieza nada donde podamos observar, y ya sacamos conclusiones, y esperamos que lo que suceda sea lo mejor para todos y, sobretodo, para que todos esos que desean mal se queden en silencio y no poder salir con una bandera de la facilidad de hablar de los motivos cuando la consecuencia ya está.