Un premio al trabajo

Los partidos se ganan durante los entrenamientos, la preparación técnica, física y táctica que se trabaja a lo largo de la semana son los factores principales para logar los triunfos cada fin de semana en los respectivos partidos de cada jornada. Resulta imposible imaginar un equipo que trabajando mal, mal organizado y sin una ideología que seguir logre llegar a donde el Club Tigres está en estos momentos.

Estamos a dos días de disputar una final más en casa, la segunda desde que Ricardo Ferretti regresó al Club para dirigir su tercera etapa en el 2010. Y a esto también podemos añadirle un campeonato de copa en el primer semestre de este año y una semifinal de copa en el segundo semestre de este año, sin presentar grandes carencias físicas o lesiones por este tema. Si bien es cierto que hubo momentos de la temporada donde parecíamos hospital, ninguna de estas fue causada por cargas de partidos. Habla esto muy bien del trabajo semanal y la gestión adecuada de los tiempos.

El gesto de los jugadores como Juninho, Arévalo y García en el palco, desde donde vieron el partido, alentando, cantando y emocionados es un claro ejemplo de las ganas de culminar el trabajo y las pasiones invertidas en un campeonato, en la máxima expresión que ofrece el fútbol: triunfar.

Al principio de temporada era común escuchar opiniones respecto a la salida de Ricardo Ferretti, dudas sobre Nahuel Guzmán o Guido Pizarro, y ahora podría ser muy fácil defenderlos, y afortunadamente es fácil defenderles por el buen torneo que ha tenido el equipo, por lo que se está disputando y por las enormes posibilidades que tenemos de volver a coronarnos campeones en el mítico Estadio Azteca.

La final es el premio total para el trabajo el equipo por el trabajo semanal, ganarla ya es otro boleto. Está en los jugadores triunfar o ser el segundo lugar, del que no se acuerda nadie, pero sin embargo, para los que tenemos tiempo siguiendo al equipo, o incluso los que vieron sólo esta temporada, sabremos que si el triunfo no se llega a dar, de ninguna manera a esto se le puede calificar como fracasar.

Las cartas están sobre la mesa, dos equipos fuertes que tienen varios torneos sin levantar una copa, dos entrenadores que se han tambaleado en su puesto y ahora tienen la oportunidad de demostrar en lo más alto quiénes son. Una afición regiomontana con sed de gritar y una afición capitalina con ganas de seguir inflando el pecho y seguir autodenominándose los mejores del país. La oportunidad del equipo está en los pies de cada uno de los jugadores, la ilusión de ser campeones está en el corazón de cada uno de nosotros, al alcance de dos partidos y un rugido más.

Foto | El Universal