Tigres UANL: El semestre bien gestionado

El mundo actual del fútbol exige que los calendarios sean distintos a lo que eran antes en nuestro país, cuando se decía que no se podían jugar dos torneos, donde sólo importaba jugar bien las últimas fechas del torneo para alcanzar el octavo lugar de la tabla general, entrar a liguilla y querer unirse a esos David que le pegan a Goliat por la maldición del súper líder, se pretende que los equipos llenen los estadios estos no especulan lo suficiente para generar entradas y emociones, sin embargo Tigres está haciendo todo lo contrario.

Desperdiciar la ida del repechaje por la Copa Libertadores mandando juveniles a Chile para la batalla contra Unión Española, después tener aquí el triunfo amarrado y que un nuevo viejo conocido como Emmanuel Herrera terminará por arrebatarnos el sueño de volver a ser los mejores del continente, posterior a este fracaso llegó la Concachampions, donde hubo una etapa de grupos más o menos buena, pero una eliminatoria de esas donde no sabes si Ferretti erró o tuvo tanta razón.

Estaba claro que las cargas extras en Tigres eran imposibles de manejar, que esa famosa frase de “Tigres tiene jugadores en la banca que pueden ser titulares en cualquier equipo” no parecía funcionar en nuestro equipo B, la afición comenzaba a alborotarse y, como siempre, a buscar culpables, mencionando que de qué servía ir al estadio si se iba a despreciar los torneos, con qué finalidad soñábamos con una copa que no iba a llegar a causa de una terquedad con bigote, pero hoy Tigres entendió.

Hablamos desde inicios de julio, el nueve y el doce respectivamente, donde se disputó la Súper Copa MX entre Tigres y Morelia, torneo de partido de ida y vuelta. El de ida nos pasaron por encima y en el de vuelta sencillamente la pelota entró. Comenzaban las cargas y las ilusiones.

El torneo de liga empezó con un empate, una goleada a León, empate en Xolos, derrota frente a América y dudas. Comenzó la Copa, y los partidos no terminaban por darse, había complicaciones y aspiraciones a Hérculez Gómez y Lugo para un posible lugar en el equipo titular, porque ni Villa ni Ruben hacían buenos papeles.

Hasta el día de hoy, cuatro de noviembre, Tigres ha disputado 15 partidos de liga, ocho juegos de copa y dos de súper copa, 25 batallas en total, y todos esos juegos que hayan sido de local, podemos decir que hubo un ya clásico lleno total, y no sólo por el amor a la institución, sino por el buen espectáculo y las ganas de prender la televisión que da un club que lucha por Liga y Copa, dando la gestión adecuada y las rotaciones necesarias y prioritarias para disputar ambos torneos.

Bien podríamos decir que no se llegó a la final de Copa, pero de haber sido así se aspiraba a ser el único equipo con la posibilidad de obtener un doblete de campeonatos y un bicampeonato de copa, y esto lo digo por las casi nulas aspiraciones a liguilla de Puebla y Santos, finalistas del flamante torneo copero.

Tigres está siendo el equipo que mejor está trabajando el semestre, incluyendo a los clubes que juegan la Champions de nuestra zona. La gestión es crédito del trabajo entre semana y el profesionalismo y hambre de todos y cada uno de los jugadores. Aún quedan partidos de liga y liguilla, y aún quedan muchas cosas que jugar con toda la intención de ganar.

Foto | ESPN Deportes