Expresión Felina : “Lo que hago por mis Tigres”

Esto comenzó el Viernes 17 de Abril del 2009, en las afueras del estadio Universitario, donde empiezan las historias y el amor por el equipo que amamos.

Esa noche viajaba en compañía de mi prima y quedamos en vernos con un amigo para partir hacia Aguascalientes donde Tigres se estaba jugando la permanencia en la Primera División contra Necaxa, historia que ya todos conocemos. En esa época nos costeábamos los viajes mi prima y yo muy apretadamente, y viajábamos con la barra.

Como sabrán siempre hay dos grupos de personas cuando se viaja con ellos, los que llegan al partido y los que no, desgraciadamente formamos parte del segundo grupo. ¿Qué hacer? ¿Nos quedamos a esperar la ayuda y no llegar al partido? Porque el hecho de esperar a que reparen el autobús no te garantiza llegar a tiempo, y con la situación del descenso a escasas semanas no podíamos quedarnos ahí en la carretera, de brazos cruzados y a esperar esa ayuda que tardaría en llegar.

Estábamos en límites de Coahuila y Zacatecas, volteo a ver a mi prima y me responde “vamos a pedir “raid”, vamos a movernos”. Le dijimos al amigo que viajaba con nosotras que pediríamos “raid”, que si él se quedaba o venía. Él viajaba con su novia y su hermano menor, no recuerdo si era su primer viaje porque estaba chavo, la pensó porque no viajaba solo, nos dijo “par de locas” y camino con nosotras.

Caminamos por la carretera cerca de media hora y en eso se detiene una camioneta, eran un par de señores grandes y preguntan a donde nos dirigimos, le respondemos y se ofrece a llevar sólo 2 personas por falta de espacio, y decidimos que se fuera el amigo y su novia, su hermano se quedó con nosotras para “cuidarnos”, de igual manera no nos sentimos seguras por ser un chavito, casi no habló en todo el camino, siempre sentimos como si viajamos solas, creo era menor de edad.

A los pocos minutos se detiene un carro con familia Tigre, solo se bajó el conductor, nos habló y nos dijo que con gusto nos llevaba pero su carro ya estaba saturado, le agradecimos y el señor nos dio dinero para que así no tuviéramos dificultad para pedir “raid” ofreciendo dinero, le agradecimos el triple y se marchó.

Seguimos caminando cerca de otra media hora y en eso se detiene un trailer, ahí sí nos dio un poco de miedo, no sabes con quién te puedes encontrar y qué en una carretera, pero ya estábamos a ir y siempre pensando en llegar al destino. Le dijimos a donde queríamos llegar, el trailero dijo que sólo llegaba a Concha del Oro, Zacatecas pero que al entrar a ese municipio se encontraba una pequeña parada de autobuses que algunos tenían como destino Aguascalientes, subimos al trailer y nos dispusimos a continuar el viaje.

Ya en el trayecto el trailero nos hacía preguntas sobre porqué el hecho de viajar a ver un partido de fútbol, qué nos movía, que necesidad de pasar por situaciones de pedir “raid”, que nos arriesguemos a equis cosa, y sobre todo siendo mujeres. Ahí es donde podría aplicar la frase tan trillada de la letra “Ella dijo” de la barra, “la gente no lo entiende…”, pero así las cosas, le explicábamos lo que el equipo significa para nosotras pero el trailero seguía sin comprender, en fin. Nos dejó en Concha del Oro, Zac. Sí, ahí estaba la pequeña terminal de autobuses, le dimos las gracias y le ofrecimos dinero por el “raid” pero se negó y nos deseó suerte.

Entramos a la terminal y la mala suerte seguía, el camión que nos llevaría a Ags ya había partido y el próximo llegaba en 5hrs, ni de broma alcanzaríamos a llegar al partido. ¿Qué hicimos? Volvimos a caminar en busca de otro “raid”, lo hicimos por unos cuantos metros y en eso se detiene una camioneta Datsun de redilas, eran 3 señores, pensamos lo peor ya que no había nada alrededor, el chavito que nos daría “seguridad” se quedó pasmado viendo, se dirigieron a él cuando preguntaron a dónde íbamos, mi prima respondió y el copiloto dijo “vamos para allá, suban, los llevamos”, nos quedamos paradas viéndonos y como todo buen mexicano dijimos “pues chingue su madre”, el copiloto bajó y nos abrió la pequeña puerta de atrás.

La camioneta era cerrada de los lados, nos dijo que no nos asomáramos porque la Federal los podría detener y cosas así. Me valió y en cada momento, curva ó cada que frenaba la camioneta me asomaba, íbamos con miedo pero también un poco aliviadas porque ya íbamos en camino, esa mezcla de sentimientos no la había sentido, pero siempre teníamos la confianza de llegar y a tiempo del partido. El chavito se durmió en todo el trayecto, seguíamos viajando “solas”.

De pronto en una frenada me levanté a asomarme y vi algo que me puso feliz, ¡era un semáforo! Ya estábamos en Aguascalientes, le dije a mi prima que se asomara y dijimos “no manches, ya llegamos, a ver dónde nos dejan”, pues nos dejaron hasta el estadio, se portaron buena onda y nos dejaron ahí.

Ya ahí despertamos al chavito, y el copiloto nos abrió la puerta, le agradecimos enormemente y le quisimos dar dinero pero no acepto, bendita la suerte que nos cargamos para poder llegar. Entre los autobuses pudimos localizar a nuestro amigo y su novia, más tarde encontramos a otro amigo, pudimos comer con el dinero que nos dio el señor en la carretera, y todo era felicidad, pero mi mala suerte todavía no se iba.

Ya entre la adrenalina de lo que pasamos y el ver toda la afición que puedo ir a ese viaje, ver llegar el autobús de Tigres para entrar al estadio, todos cantando y hacerles saber el apoyo, por querer tener un buen lugar para verlos, me subí a un macetero de un árbol, salté y me torcí el tobillo derecho, en el instante no sentí el dolor pero ya dentro del estadio no podía con él.  Mi prima trató de conseguirme hielo con los cubeteros para poder desinflamar el tobillo, pero no quisieron vendernos por “seguridad”, opté por tomarme unas cervezas y “aligerar” el dolor, (sí, ponerme peda, pero no funcionó).

Como todos sabemos el partido se perdió por 1-0, gol de Diego Cervantes al minuto 90, muchos dirán todo lo que pasaron por nada, pero vuelvo a lo mismo, no lo entenderá alguien externo. Ya al finalizar el partido mi prima me ayudó a salir, y al salir vemos nuestro autobús, al parecer llegaron poco después de iniciado el juego, ya estaban por partir y encima de eso nos mandaron al fondo del autobús. Y ahí veníamos de regreso a San Nicolás, con la derrota, dolor físico, cansancio, pero satisfechas de haber llegado a nuestro destino por el amor al club.

Gracias por leer la historia.

Atte. Aydeé Ayala (@ziqotropiq)

En la foto de izquierda a derecha, Marcela Caudillo (mi prima @playmobil16), la novia de nuestro amigo y yo.