Tigres UANL: La sonrisa no fue casualidad

Burbano tuvo una noche de gran eficiencia en el campo de Morelia la noche del viernes, los arranques que tenía lo hacían ver claramente superior al lateral derecho del cuadro purépecha y frente a cualquier rival que se le ocurriera ponerse frente a él, casi imposible resultó impedir el paso del volante colombiano, que hizo honores a su posición volando por el sector izquierdo del campo.

La cantidad de centros imprecisos que se han dado durante los primeros cinco juegos de liga era sumamente preocupante, dado que se cuenta con elementos de características de juego lateral, pero la efectividad de estos era muy baja. Y podemos hablar de la displicencia de Damián Álvarez, quien centraba muy pasado, muy arriba o con ventaja al defensor.

Podemos hablar también de los laterales en esta función, pero estos tenían la característica de poner el balón desde 3/4 de cancha, y cuando la situación fue diferente quedó muy marcado o se notó mucho, como en el primer gol de Alan Pulido el clásico pasado.

Con Burbano esto a cambiado, los desbordes que hace por el sector izquierdo han sido trascendentales para Tigres, tanto así que la mayoría de los goles felinos han nacido por la zona de juego del jugador ex-esmeralda, y el ejemplo más claro de esto fue el tercer gol de Tigres en el 1-5 frente a Morelia, salimos jugando por banda izquierda con Burbano, (1) Torres Nilo se va metiendo de a poco al área en primer palo, siendo el factor sorpresa que (2) quita marca a Darío. Para esto (3) ya estaba Lugo dentro del área como posible rematador de la obra que Burbano estaba generando, (4) Guerrón entraba libre por sector derecho, siendo ya la tercera opción dentro del área y por último, (5) entró Villa por el centro, con un timming perfecto para medir y cambiar por gol el centro que generó la sonrisa ferrettista.

Cinco factores en el gol más elaborado de Tigres el viernes pasado, cuatro jugadores felinos dentro del área para concretar el centro de Hernán. A parte, quedaban para posible rebote o contragolpe Guido y Arévalo. La sonrisa de Tuca no fue casualidad, detrás del gol y la sonrisa hubo trabajo, gritos, fallos y más que, afortunadamente, todo terminó bien.

Foto | La Afición