Tigres UANL: Pulido y la Trampa de la Fama

Por : César Vargas

Un día en la soledad de El Cerrito, mientras las canchas se encontraban solas y no quedaba uno solo de los aficionados, un técnico reflexionó sobre el significado de la fama.

“Sé que realmente a los amigos los cuento con los dedos de la mano”, reflexionó aquel timonel, con la lucidez que da la madurez.
No hay nada más irreal en la vida, que la fama, que la popularidad.

La gente imagina al ídolo como la persona que no existe, y él cuando se ve le espejo se imagina como la persona que no es.

A los 23 años, quién puede culpar del todo a Alan Pulido. ¿Quién de nosotros que ganara el sueldo que él gana, que recibiera la admiración que él recibe, no perdería el piso?

En otra ocasión, el encargado de una casa de asistencia donde se hospedaban jugadores jóvenes, me comentó que a un futbolista que empezaba a despuntar le intentó alertar sobre los peligros que representan todas aquellas personas que se acercarán para intentar sacar provecho de su fama.

Pero los jugadores famosos, sobre todo si son jóvenes, no suelen escuchar a quienes tratan de ubicarlos, prefieren hacer caso a los aduladores, a los representantes que les hablan al oído para hacerles ver que merecen ganar más dinero o emigrar a un mejor equipo, o a las mujeres bellas que se les acercan para ser alcanzadas por algunas de las luces de su fama.

El jugador famoso empieza ser invitado a fiestas donde las bebidas son gratis a cambio solo de fotografiarse con los anfitriones, quienes presumirán su amistad en las redes sociales.

La cabeza del jugador famoso entonces empieza a estar menos en la cancha, y más en el espejo, como dijo el técnico Ricardo “Tuca” Ferretti. Entonces, por la falta de entrenamiento y las desveladas, vienen las lesiones y el nivel de juego comienza a decaer.

Y de repente un día, el globo se revienta y viene la caída. El jugador empieza a ya no ser atractivo para los grandes equipos, los representantes se marchan al ya no representar negocio, las solicitudes de entrevistas son menos, los “amigos” y las mujeres bellas se alejan.

Entonces el jugador se queda solo y reaparecen los amigos de verdad. Muy tarde el jugador se da cuenta de que la fama ha sido una trampa.

Quizá alguien pudiera decírselo a Pulido. Está a tiempo de hacer una gran carrera.

Foto | ESPN