Tigres UANL: Un enorme vacío

Aún con la resaca del Draft a cuestas, con la depresión post Lobos, es inevitable recordar tan buenos momentos que nos regaló quien ha sido en los últimos años el mejor futbolista de la Liga Bancomer MX.

Llegó como un “Don Nadie” cuando aún extrañábamos el portento de jugador que tuvimos en Walter Gaitán, si bien se sabía que venía de ser un ídolo en Cadiz, también es muy cierto que Cadiz recién había descendido y el talento del fútbol de Lobos brillaba a la sombra de los grandes reflectores de la Primera división española, ahí donde nadie volteaba a ver, ahí fue donde llegó Enrique Borja por él para que el talentoso canterano de Gimnasia y Esgrima de La Plata fichara para los Tigres de la UANL.

Y así llegó a México, ese jugador menudito que pareciera que se quebraría a la primer entrada de tantos fuertes defensas en nuestro futbol, pero comenzó a sorprendernos a todos, ese jugador tan delgado jamás se quebraba, jamás se rendía y por si fuera poco, comenzó a mostrar su magia, su talento, se hizo de inmediato del respeto y admiración de propios y extraños y fue poco a poco convirtiéndose en el referente de Tigres.

En aquellos años Tigres deambulaba entre lo mediocre y lo absurdo, raspando entre la delgada línea que separa a los equipos de Primera división de los de la Liga de Ascenso, en esos años era un martirio voltear a ver la tabla de los cocientes y pareciera no haber quien lograra enderezar el barco, así fueron los primeros años de Lobos en la institución, sin embargo comenzó a brillar con luz propia, viendo desfilar una importante cantidad de timoneles al mando del equipo que nunca llegó a carburar hasta la llegada de Ferreti, fue ahí donde vivió los mejores años, sus años de gloria, fue entonces que saboreó por vez primera las mieles de la victoria, donde fue reconocido como el mejor jugador de todo México, donde se convirtió en Capitán del equipo mejor amado del país, donde festejó el título del 2011 levantando el trofeo y levantando también recientemente la Copa MX en este 2014, no, Lobos no pasó de largo en Tigres, ni Tigres fue sólo un escalón más en su carrera, aquí hubo amor y pasión por la camiseta, por los colores, lo demostraba en la cancha, lo reconocía la tribuna, provocaba tanto fervor, era un hervidero el Volcán cada vez que animaba con sus pinceladas de gran calidad, sus derroches de técnica depurada, contagiaba su fútbol.

Vivimos también el ocaso, el equipo y su afición sintieron tus dolores pero no dejamos de alentar, aún cuando hubo un pequeño grupo que abucheó en alguna ocasión al Capitán, somos la mejor afición, pero no somos perfectos, te ofrecimos nuestro humilde apoyo que fue muy poco comparado con tanto tiempo que nos cargaste en tu espalda, hoy el sentimiento se mantiene y será así siempre pues eres un histórico del club, el corazón del equipo late al pulso del corazón de Lucas Lobos, lento, muy lento, con un gran vacío en el alma, no nos queda más que desearte el mejor de los destinos y seguirte demostrando nuestro agradecimiento por aquellas tantas gloriosas tardes, por aquellos momentos en que se te entregó la tribuna, momentos en que todos esperábamos que llegara el balón a tus pies y ver qué es lo que ibas a hacer con él, en esos momentos en que nos acercábamos al filo de la butaca o a la pantalla del televisor, esas veces que nos pusimos de pie, que brincamos y que te aplaudimos y en un sólo grito nos fundimos,  ¡vamos!, ¡vamos Lucas Lobos! y aún sonará el eco en el estadio, en ese enorme vacío, “vamos Lucas Lobos, oh, o-oh, o-oh, vamos Lucas Lobos, oh, o-oh, o-oh…”

Imagen: solotigres.com