Tigres UANL: El final de la línea

En una ciudad donde los medios de comunicación se empeñan en proteger la imagen del club a toda costa y donde las voces de los aficionados son opacadas por pseudoperiodistas que cuidan de sus intereses, el estar inconformes y no dejarse engañar es un estirón de orejas a la directiva. Para su mala fortuna, el sol no pueden taparlo con un dedo, lo que si podemos decir, es que hablar de un fracaso es poco a lo que realmente se vive en el entorno del plantel.

Al inicio del año futbolístico personalmente no estaba del todo convencido de que el equipo seguiría con buenos resultados en la liga, tales como en el torneo anterior, donde después de un torneo de ensueño, nos quedamos en la raya en la pelea por el título. Desde ahí se pudo notar el golpe anímico en el equipo. A raíz de esto, se dejaba de percibir la ambición y la garra con la que el equipo tocaba el balón dentro de la cancha, y no era para mas pensarlo, la pretemporada del equipo ni siquiera contó con Ricardo Ferretti. La exigencia y la preparación obviamente no fueron las mismas.

El plantel fue exhibido de local y visitante, sin consolidarse en conjunto, con elementos fuera de forma y de nivel, regalando balones de manera innecesaria, con elementos importantes que se perdieron toda la temporada por lesiones, con jerarquías que terminaron por ser conformistas en la cancha y con solo una ligera esperanza que recaía en la consolidación de un canterano en primera división.

Al final de la temporada, el panorama no es muy claro, se han generado muchas dudas en cuanto a la continuidad de ciertos elementos, que para mi gusto, debieron empezar a calentar banca desde hace mucho tiempo. Se ha hablado también de la salida de jugadores como Lucas Lobos o Danilo Verón que no han aportado al equipo su máximo nivel y no han sido útiles en el terreno de juego, por situaciones de extra cancha.

¿Realmente tuvimos que llegar a estos extremos? Tuvimos que olfatear la desesperación y la impotencia durante un año para comprender que la renovación del plantel es más que necesaria. Tuvimos que vivir de la escasez de elementos desequilibrantes para entender que un ciclo, ya había terminado.  Es aquí, cuando se percibe el final de una de las generaciones más prometedoras en esta institución y que solamente, pudieron consolidarse como campeones, una sola vez. Se vislumbra por completo la renovación de la zona ofensiva, se ha dejado entrever que las jerarquías, esas que tanto nos molestaban y nos sacaban de quicio, han terminado y que la zona de confort de los jugadores, no será la misma.

Tristemente la fe en este equipo, estuvo más basada en la ilusión, que en la realidad de su futbol, tropezar dos veces con la misma piedra, es pecar de ingenuo. Hoy Tigres tiene la oportunidad de corregir su rumbo, y solo el tiempo nos podrá decir si las decisiones venideras, fueron correctas.