Tigres UANL: Continuidad, continuismo y qué es lo que sigue

La discusión, el debate y la polémica giran en torno a Ricardo “Tuca” Ferreti y su gestión en el equipo de nuestros amores. ¿Hay que darle continuidad? ¿Esto ya se está haciendo continuismo? ¿Cuál es o debe ser el papel de la directiva felina?

Tengamos cuidado con lo que deseamos, que se nos puede cumplir. Así se dijo en 2003, y hasta el regreso del “bigotón” volvimos a sentir paz, tranquilidad y olvido por temas de descenso. Hay que tener memoria. También hay que recordar la reconstrucción en el camino y en ese camino algo se descompuso: hay errores del DT y de la directiva. Y obvio, la cancha: los jugadores han quedado a deber mucho.

La directiva hizo su chamba creando una plantilla ad-hoc a la exigencia del aficionado. Sin embargo, la gestión sobre el manejo de la misma que hizo Tuca, especialmente en torneos internacionales dejó mucho que desear. El DT habrá tenido sus razones, pero NUNCA pueden estar por encima de la Institucionalidad del Club y los objetivos mayores. El DT no debe plantear esos objetivos, debe ser quien busque las maneras de alcanzarlos.

El DT incidió de forma directa en los cambios de la plantilla, la saturación de posiciones y la rotación inadecuada provocando recelos internos que si bien no salen del todo a la luz (ni saldrán), pero que se perciben fácilmente: Salcido, Torres Nilo, Pacheco, Lugo. Más las salidas de jugadores que ni por asomo jugaban como Bornstein, la poca salida de jugadores de cantera y el poco “castigo” a los extranjeros que no estaban en su nivel como Danilinho, o el caso de Lucas Lobos que por temas personales acusó una baja de juego que afectaba al cuadro entero por ser uno de esos jugadores diferentes. También esa bipolaridad del entrenador al expresar primero que a Pulido le faltaba “un chingo”, y luego exaltarlo en la Selección con un “Pulido y diez más” golpeando ánimos internos, no solo del primer equipo. Sumen, la llegada del Matuta, la salida de Palos del arco y otro golpe a la cantera auriazul (aún así, seguimos necesitando liderazgo en la portería).

Al entrenador se le achacan los términos “resultadista” y “arcaico”. Más bien le queda el de “poco flexible” y “poco directo”. Su fútbol puede variar en la formación (nunca su línea de cuatro defensores) y cambia básicamente en la forma de parar a los mediocampistas y ocasionalmente jugar con uno o dos delanteros. Lo que le hace falta, es un ejercicio de reflexión y ser un poco más flexible: el fútbol de posesión es su principal herramienta, pero de nada sirve si la libertad ofensiva no se pone a disposición de los jugadores. Es el famoso “equipo amarrado” o el “freno de mano puesto en el ferrari”, Tuca no permite que se arriesgue la posesión de la pelota, y eso estña bien de tres cuartos para atrás. En el último cuarto hay que intentar todo: desbordes, centros, la jugada individual, pero siempre vemos lo mismo: el atacante va por la banda, llega a la altura del área y retrocede la pelota en apoyo. No importa que sea Danilinho, Elías Hernández, Damián Alvarez, Javier Saavedra, Omar Briseño y un largo. La animación a arriesgarse en esa zona es mínima y eso lo sabemos todos. Ahí hay que cambiar, y de ahí el poco punch que tuvimos.

La afición hicimos lo nuestro, como siempre estar ahí y apoyar. Tenemos razón en estar enojados y exigir en los diferentes medios que nos permitan expresarnos. Eso de “no consumir”, “no ir”, “dejar de apoyar” no va con nosotros. Nuestro papel está claro: alentar y apoyar; así como debe de estar claro el del DT, los jugadores y la directiva. De este lado de la trinchera no nos pueden reprochar nada.

¿Qué sigue? Pensar y analizar MUY BIEN. Cambiar al técnico porque si no es una solución. Hay que ver si la situación profunda y de raíz es propiciada por jugadores y/o técnico y/o circunstancias del propio juego. La directiva debe sentarse realmente con Ferreti y no aceptar sus conclusiones: cuestionarlas, investigarlas, analizarlas y posteriormente ver si concuerdan. Hay pocas opciones que nos garanticen un éxito cambiando al entrenador. Con “Tuca” tendremos estabilidad necesaria para estar lejos del descenso, y con más posibilidades de volver a tocar la gloria. Los jugadores también deben saber que no son intocables, y que nadie, ni ellos, están por encima del Club. Una forma de demostrarlo sería mantener al DT, y renovando de la plantilla a jugadores que anteponen el nombre en la espalda a el escudo en el frente. Están para sumar desde el lugar que les toque: ya sea la banca, el entrenamiento, o el once inicial.

Tomar decisiones viscerales es lo que no puede hacer el Inge en estos momentos, y nosotros, en nuestro papel. El que quiera analizar que lo haga, el que quiera gritar también. Pero un momento de tranquilidad y cabeza fría no nos viene mal… esperen, eso de ser fríos no es lo nuestro… queda en otro lado.